OTRO APLAUSO PARA RODRIGO ARENAS BETANCUR.

OTRO APLAUSO PARA RODRIGO ARENAS BETANCUR.

A una semana de cumplir los 85 años, Rodrigo Arenas Betancur recibe hoy, como por adelantado, un regalo que representa un reconocimiento a toda una vida dedicada al arte y la cultura. Esta noche a las 8, en el Teatro Colón, el maestro antioqueño será homenajeado con el Premio Aplauso, que le entregará el científico Manuel Elkin Patarroyo, vicepresidente del consejo directivo del premio.

13 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Arenas Betancur es un artista que ha dejado huella en muchos sitios de Colombia, pues sus esculturas recogen personajes y momentos fundamentales de la historia del país.

Nacido en la zona rural de Fredonia, Antioquia, Rodrigo Arenas mostró habilidad e inclinación por el dibujo desde cuando hacía sus estudios de escuela en ese pueblo del suroeste antioqueño.

Después de pasar por el seminario de Yarumal y de estar algunos años más en su pueblo, Arenas Betancur se fue a Medellín para dedicarse a aprender lo que siempre soñó hacer: arte.

Empezó por conocer de la escultura en el Instituto Pascual Bravo, y luego de todo lo que tenía que ver con el arte en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional. Su relación con el medio artístico lo condujo hasta el taller de Pedro Nel Gómez, que fue su amigo, maestro y la persona que lo apoyó para que se fuera a México a estudiar.

A diferencia de la mayoría de las obras que se conocen de este escultor, las de su primera época fueron en pequeños formatos. Fue en México donde empezó a desarrollar un trabajo a gran escala que, con los años, pasaría a ocupar espacios públicos en varias ciudades del país.

En 1956, aún en México, realizó su primera obra en formato de diez por diez metros, que a comienzos de los años sesenta fue ubicada en la Plaza de Bolívar de Pereira, El Bolívar desnudo. Después vendría una amplia serie de monumentos: al General José María Córdoba, ubicado en la plaza de Rionegro, Antioquia; Pantano de Vargas, realizado en 1968, en el escenario de la batalla, y Monumento a la raza antioqueña, uno de los más recientes, que está en el Centro Administrativo La Alpujarra, de Medellín.

Y aunque a finales de los años 80 el maestro fue víctima de un secuestro, no detuvo su actividad artística. Hoy, a los 85 años, nuevamente su obra recibe un homenaje con el reconocimiento que le entrega la Fundación Premio Aplauso.

Este premio nació para destacar la actividad de los creadores nacionales en el área de las Bellas Artes. Con él se ha reconocido a los artistas Víctor Hugo Ayala, Lucho Bermúdez, Alvaro Dalmar, Enrique Buenaventura y Jorge Rojas. En esta ocasión también habrá una mención especial para la maestra María Cristina Sánchez, del Coro Ballestrinque.

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