EXTREMISMOS

Aquí no existe el punto de equilibrio, puesto que la gente es de izquierda o de derecha. No entran a analizar el centro que es, en principio, donde nace lo que se llama espíritu liberal y democrático . La afirmación es de mi apreciado y buen amigo Mike Forero Nougués en sus Sermones laicos del pasado domingo 8 de octubre en El Espectador. Acto seguido, y luego de un elogioso comentario sobre el autor de Clepsidra que en verdad se le agradece, resuelve colocarlo con muy pocos otros, un tris inclinado al extremismo derechista...

14 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Le preguntaría a Mike qué tanto es un tris. Y, naturalmente, de dónde saca su idea. Porque donde creo hallarme, y mis lectores dirán si me equivoco, es en ese centro que él elogia como cuna del espíritu democrático. Por mucho que exploro mis ideas, temperamento, escritos y acciones, tanto del ayer militar como del más próximo hoy, no hallo sustancia para situarme ni a la izquierda ni a la derecha. Ni siquiera un tris.

Esa aseveración de un amigo y prestigioso periodista, reafirma mi tesis del desconocimiento que abunda en este país sobre las Fuerzas Armadas y sus hombres. Circunstancias no buscadas me hicieron objeto de encendidos debates públicos planteados, precisamente, por extremismos de derecha, que no vieron con buenos ojos los métodos humanos de pacificación empleados en el Vichada y clamaban por la acción de fuerza, que hubiese sido contraproducente. Después censuraron acremente un centrado informe sobre la violencia, por estimarlo más que un tris cargado a la izquierda. Por último, hicieron lo imposible por impedir mi ascenso a coronel, cuando era de ley la aprobación del mismo por el Senado. Para terminar retirado del Ejército por un Presidente liberal.

Mike tiene razón en lo de los extremismos. Para algunos liberales soy derechista. Aunque sea un tris. Para otros, conservadores, de izquierda algo más que un tris. Para los comunistas, según expresión de uno de sus ideólogos más connotados, reaccionario. Dónde ubicarme entonces? Quizá en algún transbordador espacial con boleto de ida únicamente. Es curioso como lo definen a uno en este país de gente de izquierda o de derecha, donde no se entra a analizar el centro . Ese centro donde, si mi buen amigo Mike me lo permite generosamente, siempre he creído estar.

No sé si mis reiteradas defensas de las Fuerzas Militares y la disposición constitucional que faculta a los jueces militares para conocer y a sus tribunales para juzgar a los miembros de las instituciones castrenses por delitos cometidos en el servicio y por razón del mismo servicio, es lo que motiva este tris de equivocación de mi querido Mike. Que me hace recordar al muchachito a quien la maestra llamó la atención por su atroz plana de escritura, y ante el regaño respondió todo azorado: si antes es gracia con el tris de lápiz...

En la defensa del fuero militar coincido plenamente con el señor presidente Ernesto Samper y con su ministro de Defensa, Fernando Botero. Será que ellos también resultaron un tris derechistas? Tú qué me dices, Mike? Y coincido porque la esencia de la disciplina militar y de las instituciones que en ella afianzan sus cimientos, hace necesario que si los hombres en armas llegan a cometer delitos del servicio, en actos que ningún ciudadano podría, es natural que la competencia para la investigación y juzgamiento debe corresponder a una rama especializada de la justicia.

Si piensan los impugnadores de esa competencia que ésta produce impunidad, o que el espíritu de cuerpo es más fuerte que el sentido del deber y la rectitud para cumplirlo, se pueden crear mecanismos e intensificar procedimientos de control. A nadie se le ocurre cortar la cabeza de un paciente para sanar una jaqueca sostenida, sino remediarla. O porque en la justicia ordinaria se registra una aberrante impunidad haya que prescindir de ella.

La defensa del fuero en ningún caso puede interpretarse como tolerancia con las fallas que puedan existir en su administración. Si existen, deberán enmendarse en la forma que resulte indicada después de identificarlas y comprobarlas. Es lo que urge hacer también con la justicia ordinaria, en torno de la cual el país de izquierda y de derecha tiene absoluta claridad. Sin un tris de duda. Pero arremeter contra el ramo castrense como si fuese el único en acusar fallas -de todas maneras remediables- no tiene tampoco un tris de lógica ni de sentido.

En suma, mi querido Mike, no será que tampoco tú has entrado a analizar el centro? .

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