LÍNEAS PREDOMINANTES:

LÍNEAS PREDOMINANTES:

Como en todas las artes, en el teatro de cada día uno observa las innovaciones, las fuerzas predominantes y los tics de cada época. Y así como las instalaciones y los actos en vivo acabaron -es un decir- con la pintura, en las artes escénicas la danza, la coreografía, la expresión corporal y la gestualidad, han buscado cancelar -es un decir- el teatro.

16 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

En Manizales no vimos mayores innovaciones y sí muchos tics. Y unas pocas obras de madurez.

Hace algunos años, las obras comenzaban, matemáticamente, con la estampida de un actor que atravesaba como loco el escenario. Luego recitaba o gritaba parlamentos en contrapunto con algún otro actor durante toda la obra. Algunos decían que era la influencia del teatro de Brecht ( el distanciamiento ), o de Beckett (el absurdo). Otros, que para no dejar dormir al espectador (soñar y nada más). Eso ya pasó, por fortuna. Pero vimos asomar en los escenarios de Manizales, socarrones, nuevos peligrosos tics. Citamos tres. Uno: el uso indiscriminado de focos de luz y sombra para el comienzo y desarrollo de la obra. De las 17 obras vistas, 15 lo utilizaron. La luz es un recurso escenográfico que puede conducir la obra en el tiempo, en el espacio y en su acción misma, pero si todos (y se supone que cada obra es única) la utilizan con la misma sintaxis y concordancia, sin cualificar el proceso de cada obra en particular, se convierte en estereotipo que mata la creación escénica y momifica la dramatúrgica. Y habremos pasado de las luces planas que llenaban un escenario antes del ingreso de los personajes, o de la oscuridad total que luego se usó, a la parcelación focal de luz y sombra, indiscriminada, de ahora. Dos: Eugenio Barba y la expresión corporal oriental ganan cada día más terreno en el teatro. El ritmo muscular, entonces, tiende a convertirse en una levedad estertórea que si se multiplica sin atender las necesidades intrínsecas de la obra, vamos a terminar saliendo de las salas ya no sordos, sino ligeramente temblorosos o convulsivos. Tres: aunque usted no lo crea -y, en principio, no molesta-, la escuela de payasos de los argentinos comenzó a rodar como bola de nieve. Ahora, Beckett o Eduardo Galeano (pensamos en Nada lentamente , o en Jardín de pulpos ), siempre tan serios, los aderezan con humor de circo. Pero, ojo que el payaso solo funciona en el circo (como lo hacen los brasileños en su show, excelente como tal, Intrépida trupe ).

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.