COMERCIO EXTERIOR EN ENTREDICHO

COMERCIO EXTERIOR EN ENTREDICHO

El panorama del comercio exterior colombiano se ha enrarecido y complicado. Primero sobrevino la crisis de Venezuela, nuestro principal mercado para la industria manufacturera de todos los tamaños, cuyos efectos han dejado como letra muerta los acuerdos suscritos en el marco del Grupo Andino. La virtual suspensión de pagos puso en serias dificultades a muchos empresarios y las autoridades colombianas están en calzas prietas para persuadir a sus homólogas venezolanas a cumplir con sus compromisos. Luego se presentó la acción de la Unión Europea para el manejo de su mercado del banano, recortando significativamente la participación de la producción de América Latina, protegiendo a los productores de sus colonias y otorgando un privilegio desmedido a sus importadores en detrimento de los bananeros de nuestra región. El banano está en crisis y su salida, nada fácil por cierto, depende del apoyo que puede brindar el Gobierno al sector y de la puesta en operación del Acuerdo marco suscrit

10 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Desde luego que estas arbitrariedades no son otra cosa que la concreción de la actitud mostrada por las naciones industrializadas en la Ronda de Uruguay del Gatt donde se desconoció el derecho de los productores del tercer mundo en los sectores de la agricultura y los productos tropicales.

Pero la incertidumbre de nuestro comercio exterior no se refiere solo a las exportaciones ni se origina únicamente por cuenta de los demás. La apertura hacia adentro diseñada por el Gobierno anterior colocó al sector productivo en condición de franca indefensión al desmontar abruptamente la protección existente, propiciar una revaluación excesiva y artificial del peso y desmantelar el sistema aduanero. La agricultura y los sectores industriales de gran agregado local como los textiles, confecciones, cuero y calzado, entre otros, empezaron a ser desplazados por importaciones de países más avanzados o por atículos vendidos a precios de dumping o por un contrabando rampante producto de la falta de control aduanero y del lavado de dólares.

Todo esto es el resultado de la aplicación ingenua de un modelo que no se utiliza en parte alguna. La magia del mercado que tanto seduce a algunos es, como todas las magias, irreal, sofisticada, engatuzadora y sirve solo a los magos. La realidad es muy distinta. Los verdaderos magos del mercado, las ponencias económicas y sus agentes crean, en quien se deja, la ilusión de un mercado libre y abierto, pero se guardan en el cubilete los secretos mágicos que les permiten manejar la protección a su acomodo. Por tanto es preciso diseñar una estrategia realista para contrarrestrar este neoproteccionismo, denunciar la dialéctica de sanciones y retaliaciones injustas y unilaterales, confrontar la seriedad de los acuerdos de integración, revisar la ingenua pretensión autosuficiente de desproteger el aparato productivo local y buscar la reciprocidad efectiva para recuperar el principio de la equidad y la doble vía en las relaciones comerciales.

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