LA DANZA DE LOS BILLONES

LA DANZA DE LOS BILLONES

El proyecto de presupuesto que está al estudio del Congreso nacional, asciende a 17 billones 400.000 millones de pesos, pero con la partida adicional que reclamó el presidente Samper, de 492.000 millones de pesos, se elevará a 18 billones de pesos, que es la cifra más alta que registra nuestra historia presupuestal. Pero si miramos despacio la aplicación de esa fabulosa cifra, nos sobrecoge una profunda preocupación. Lo que se va a aplicar a inversión no llega ni a la cuarta parte del total. Las mayores partidas irán a servir a la deuda pública, pero principalmente a sostenimiento, es decir, a burocracia y a gastos políticos.

14 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Hemos visto al presidente Samper en todas las plazas que ha visitado, ofrecer sumas cuantiosísimas para solucionar los problemas que afrontan las regiones, las ciudades y el país; que para el sector agropecuario un billón; que para el saneamiento ambiental de Cartagena, un billón de pesos; y así sucesivamente danzan las ofertas de billones o de sumas aproximadas. Nos asalta la duda de que esas promesas no podrán cumplirse por la voracidad de los gastos políticos o administrativos. Parece lógico e importante que se armonicen las cifras del presupuesto con las promesas del Presidente, si no queremos llegar a una gran desilusión al final del período. El senador Juan Camilo Restrepo ha venido moviendo este tema con mucha objetividad. Debe tenerse en cuenta que los departamentos se están empobreciendo y en cambio los municipios recibirán jugosas regalías. Debe la Nación fortalecer a los departamentos para atender sus obras fundamentales.

Debiera establecerse, conjuntamente con el Congreso, un orden prioritario de gastos en proporción a las urgencias sociales. Salud, educación, empleo y vivienda, deben ser los renglones preferenciales del gasto público. Las partidas para burocracia, para visitas al exterior, para ampulosos viajes con nutridas delegaciones, pueden suspenderse o hacerse con más moderación o prudencia.

No olvidemos que el Gobierno no puede emitir moneda porque lo prohíbe la Constitución. Entonces, recurrirá el Gobierno, para cumplir sus promesas, al endeudamiento en el exterior o en la banca nacional y cerrará su ejercicio con un escandaloso déficit fiscal, que semeje una bancarrota y que trastorne toda la estructura institucional en materia financiera.

Nos preocupa esta premonición, no sólo por nosotros y por el país sino por el propio presidente Samper.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.