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PACTO Y FONDO

PACTO Y FONDO

En estos días se han popularizado dos términos en nuestra jerga económica: Pacto y Fondo. Por pacto se entiende la propuesta del gobierno de realizar un gran acuerdo entre diferentes actores de la actividad económica sobre metas que abarcarían, principalmente, niveles de precios, salarios y de productividad. Es lo que ya se conoce generalmente como un Pacto Social y que ha tenido éxito en otros países como México y Chile. Por Fondo se entiende el nuevo Fondo de Estabilización Petrolero . Cuando en los círculos académicos asiáticos, históricamente, se habla de Pacto y de Fondo se entienden temas bien diferentes a los que, actualmente se discuten en Colombia. En común tienen que en ambos casos son ampliamente discutidos y controvertidos. En Asia, por pacto , se entienden pacto económico de largo plazo . Lo que se ha pactado entre los sectores económicos es un objetivo o meta de largo alcance o, como lo denomina el Primer Ministro de Malasia, Mahatir, es el pacto de una visi

Y por Fondo entienden los asiáticos el esquema que países como Japón, Singapur, Corea, los capitales chinos por fuera de China y Taiwán, han creado para consolidar mercados y ventajas competitivas. La apertura de mercados y flexibilidad en el manejo de inversiones temporales en mercados diferentes a los locales no sólo es una política sensata sino una absoluta necesidad en el mundo globalizado en que vivimos dice Lee Kuan Yew, Primer Ministro senior de Singapur. Mr. Lee, quien creó a Singapur hace 31 años cuando su ingreso per cápita era de 630 dólares (hoy día el ingreso per cápita es de 12.800 dólares), ha hecho del Fondo de Singapur (Central Providence Fund) una exitosísima arma de inversión y expansión de empresas de la isla por todo el Asia. El Fondo tiene inversiones en diferentes países que superan 35.000 millones de dólares y se manejan desde una oficina central localizada en Tokyo.

Es posible que nuestro Pacto y Fondo lleguen a evolucionar, eventualmente, en lo que por ellos se entiende en Asia. Ojalá. Pues ello significa que el pacto debe alcanzar propósitos de largo plazo como, por ejemplo, una política de crecimiento para el siglo XXI. Y el Fondo Petrolero debería incluir una programación de compra de tecnología, inversión en sectores de punta, asistencia a inversionistas nuevos, etc. Pero para ello se necesita visión que supere las discusiones coyunturales de salarios (para empleados y obreros) y de ganancias (para los empresarios). También se necesita una mentalidad más sincronizada con la realidad internacional, que no es otra cosa que lo que hoy se conoce como globalización.

El mejor ejemplo de cómo funcionar en ambos frentes lo ofrece, sin duda, Singapur. Pero también los otros países exitosos del Sudeste asiático como Tailandia, Malasia, Hong Kong y los recientemente atractivos como China, Vietnam y Myanmar (antiguo Birmania). El supuesto básico de esta política macroeconómica parte de la premisa de que con un mundo globalizado, el éxito y supervivencia de las economías depende del número de bases comerciales que se tenga en otros países. Y para ello se utilizan los fondos. El Fondo Interno de Singapur es hoy día una multinacional de inversión que en 1993 invirtió US$1.460 millones en Indonesia (lo cual lo coloca entre los primeros inversionistas en ese país); En Malasia invirtió US$240 millones; En Filipinas US$49 millones y en Tailandia US$1.085 millones. Todo como parte de un programa que incluye partidas similares para 1994 y 1995. En China, Singapur invirtió US$996 millones, en 1992 y US$1.974 millones en 1993 convirtiéndose en el sexto inversionista extranjero en China. Para 1994 ya se comprometió a desarrollar el parque industrial de Suzhou el cual abarcará inversiones totales de US$19.000 millones en 70 millones de metros cuadrados. Esto da una idea de para dónde y cómo se está llevando a cabo la inversión de fondos de largo plazo. Para Singapur, su estrategia consiste en sacar del país la producción de manufacturas sencillas y sólo dejar las de alta tecnología o servicios de alto contenido tecnológico.

Parece que Colombia sí está convencida de la necesidad de pactar una visión de futuro. pero la óptica todavía es cortoplacista. No debemos desconocer también, la debilidad de nuestros instrumentos. Uno de ellos, quizás el principal, es el mercado de capitales. También en esto Asia nos enseña cómo por el tamaño y dinámica de sus mercados de capitales ha logrado el Momentum que hace de esa región el centro de gravedad del crecimiento actual y próximo futuro. Si las principales bolsas de Occidente (New York, Londres y Frankfurt) suman 6.0 trillones de dólares, las de Oriente (Asia) suman 4.8 trillones. Estas últimas incluyen a Tokyo, Hong Kong, Taipei, Kuala Lumpur, Seúl, Singapur y Bangkok. Para ilustrar con un ejemplo, la Bolsa de Valores de Kuala Lumpur (Malasia), país que tiene la mitad de la población de Colombia y algo más del doble de su Producto Interno Bruto, es 4 veces el tamaño de la Bolsa de Bogotá, Medellín y Cali. Japón tiene el 65 por ciento de los activos financieros de Asia y les sirve a los inversionistas japoneses para conquistar mercados. Creo que debemos mirar al Oriente para entender mejor lo que han hecho, exitosamente, con dos políticas de desarrollo tan importantes como son el establecimiento de un pacto social de largo alcance y la constitución de un Fondo para la internacionalización.

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