ABRIRLE CAMPO A LA PAZ

ABRIRLE CAMPO A LA PAZ

La tesis agraria que reitera el doctor Echavarría Olozaga en su última obra - pagar la tierra por el valor declarado y no por el precio comercial- constituye una verdadera revolución. No sólo por el momento en que la vuelve a plantear, cuando el gobierno de Samper mira al campo y mira hacia la paz, sino por ser el doctor Echavarría quien es, como lo subrayó D Artagnan. La redistribución de la propiedad se impone por razones políticas, económicas y ambientales. La concentración de la tierra es alarmante y el latifundio ha dejado de ser una alcancía del capital para volverse un lavadero de dólares. Las mejores tierras dejaron de estar en manos de la aristocracia rural para pasar a manos de los narcos. Este tránsito hace más difícil y a la vez más fácil la solución que propone el doctor Echavarría. Más difícil por la existencia de grupos paramilitares prohijados por este tipo de gran propiedad y más fácil porque la aristocracia rural está débil y resentida. El problema es que el Congre

16 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

La medida, sin embargo, debería complementarse para ser total, profunda y duradera. Por un lado mediante la creación de Reservas Campesinas; y, por otro lado, con la tan desacreditada renta presuntiva.

La figura de Reserva Campesina fue consagrada por la nueva ley de Reforma Agraria. En pocas palabras, una Reserva Campesina sería una superficie determinada de tierra en la cual: 1. Existe un tope a la concentración, dictada por la calidad del suelo, el acceso a los mercados y las necesidades básicas de las familias campesinas.

2. La propiedad está condicionada a la estricta observancia del Código Ecológico que excluye las prácticas depredatorias y los cultivos ilícitos.

3. Supone programas de crédito subsidiado y cooperativización del mercado.

Cero pollitos Las Reservas Campesinas están dirigidas a evitar la formación de latifundios en su origen y a defender la economía parcelaria. Podría pensarse también que fueran Distritos de Paz, es decir, zonas donde no pudieran entrar las armas.

La renta presuntiva es una medida que se impone porque: primero, el reavalúo catastral está hoy en manos de los Concejos y, estos compuestos por comerciantes y terratenientes o aspirantes a tales. Total, por esta vía: cero pollitos; y, segundo porque la concentración de la tierra hoy no depende de su renta sino del blanqueo y por tanto el problema continuaría. Con la renta presuntiva el negocio sería más oneroso, y quizás los narcodólares buscarían otro refugio.

El gobierno está en mora de tomar medidas radicales en el campo si quiere hacer -como no lo dudamos- una política social trascendente. Hasta ahora ha sido absorbido por la ingeniería de subsidios -aunque así no se les llame- que beneficia sólo a los empresarios. Los campesinos siguen esperando que el Incora deje de ser un instituto cuyo único logro sea administrarse a sí mismo.

La paz pasa por una transformación agraria real, y la reactivación del campo también. La política agraria debería dejar de ser una forma de defensa del rentismo y orientarse más hacia la productividad, la calidad de vida y la defensa del medio ambiente. La rectificación debe ser radical. A la paz hay que abrirle campo. Y eso cuesta.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.