EL OLVIDO DEL PROBLEMA AGRÍCOLA

EL OLVIDO DEL PROBLEMA AGRÍCOLA

La teoría económica del desarrollo reconoce la necesidad que tiene todo país en crecimiento de producir un sobrante agrícola. La teoría va de la siguiente manera: a medida que el país se industrializa la población del campo se traslada a las ciudades a trabajar en las manufacturas y la producción en el campo sigue con menos mano de obra, produciendo todos los días más, con mayor eficiencia. Así el país tendrá siempre un sobrante de producción agrícola, para poder alimentar adecuadamente a los obreros que se ocupan en las manufacturas urbanas. Este traslado eficiente de la gente del campo a las ciudades es lo que se ha llamado la revolución industrial. Pero para que esta revolución se realice sin penalidades para el obrerismo, el sobrante agrícola que va a las ciudades tiene que incrementarse pari passu con el desarrollo de las manufacturas urbanas. En los países feudales el obstáculo principal de la industrialización fue siempre que los dueños de la tierra, siendo gente rica, genera

16 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Algunos de los colombianos interesados en estas cuestiones recordarán la teoría del desarrollo expuesta por el profesor Currie, que él llamó desarrollo de las ciudades . Su teoría era que el país, para acelerar su desarrollo debía promover su urbanización. Las ciudades servirían entonces como polos de desarrollo y atraerían al campesino a las ciudades, donde se ocuparían de las manufacturas. A decir verdad, esta teoría del profesor Currie estaba equivocada puesto que asumía que el proceso de urbanización, per se, lograba el resto: la producción de un sobrante agrícola, su traslado a las ciudades y el desarrollo en estas de las manufacturas.

Interés y propiedad raíz En América Latina el proceso de industrialización encuentra tantas dificultades porque en ningún país se ha hecho la reforma agraria. Así vemos que en nuestros países llevamos a cabo solamente parte del proceso de industrialización: el desarrollo económico se basa generalmente en un incremento de los recursos externos, sea por la afluencia de capital extranjero o por la llegada de una bonanza como la petrolera, logrando un proceso de industrialización incompleto. Reduce la población campesina y se la trae a las ciudades, donde muchos no encuentran trabajo en las manufacturas. La bonanza petrolera, al enriquecer a la burguesía citadina, ha permitido que esta se compre la tierra, desplazando al campesinado. De allí la característica tan generalizada del desarrollo latinoamericano: el crecimiento de las ciudades, principalmente de la capital, rodeada de cinturones de marginados sin trabajo.\ Esto se debe a que, lo que en términos políticos llamamos la burguesía, es decir el sector de la población que tiene los medios de producción, va acumulando capital a medida que sus utilidades se lo permiten, invirtiendo buena parte de él en tierras más bien que en activos reales de producción, es decir en maquinaria y equipo para el incremento de las manufacturas. Debido al sistema impositivo, ponderado por la actitud de la población, en nuestro caso el apego a la tierra, heredado de nuestra ascendencia hispánica, la inversión en propiedad raíz es preponderante, la preferida por la burguesía.

El famoso economista inglés Keynes, en su obra La teoría general del dinero, el interés y el empleo, publicada en 1934, atribuye el poco incentivo a invertir, especialmente en activos reales de producción, que se nota generalmente en todo sistema capitalista, a las altas tasas de interés del dinero. Añade en su obra, y esto es lo más importante, que en varios períodos históricos, fuera de las altas tasas de interés del dinero, otras cosas, como la tierra, han jugado el mismo papel. En Colombia hoy día el alto precio de la tierra seguramente está inhibiendo la inversión en activos reales de producción.\ Cualquier persona con experiencia en los negocios procede, antes de invertir el dinero que tiene disponible, a estudiar qué le produce mayor rendimiento anual. Si debe dejarlo en el banco ganando interés, o si lo debe invertir en papeles del Estado o en acciones en la bolsa, etc. En Colombia es muy frecuente que el inversionista prefiera invertir en propiedad raíz más que en otras cosas. Se hace cuenta de que, si bien la propiedad raíz no produce tanto rendimiento anual en renta, su valorización sigue año por año, lo que compensa su bajo rendimiento.

Por eso en Colombia el crecimiento de las manufacturas es tan lento, puesto que la mayoría de los inversionistas prefieren invertir en propiedad raíz. Ello resulta, naturalmente, en escaso desarrollo de la producción de bienes salarios, de lo que el pueblo requiere: alimentos, vestuario y albergue y, a la vez, en la gran cantidad de marginados sin trabajo que encontramos en los cinturones de miseria que circundan nuestras ciudades.

Tierra y trabajo El inversionista colombiano encuentra preferible invertir en propiedad raíz no sólo porque esta se valoriza año por año, sino porque la posesión de la tierra no ocasiona gastos, debido al bajo nivel de los impuestos catastrales. Si la propiedad raíz tuviera que correr con gastos de almacenaje , esa tendencia del colombiano a invertir en propiedad raíz no sería tan pronunciada y la burguesía colombiana invertiría más en maquinaria y equipo.

Lo que ha ocurrido en Chiapas, el estado más al sur de México, donde el pueblo se ha levantado en guerrilla alegando que no tiene ni tierras ni empleo, es un ejemplo de lo que podría suceder en Colombia y en otros países latinoamericanos. Si queremos una sociedad que prospere día a día, que elimine esa pobreza tan terrible que azota al pueblo latinoamericano, le tenemos que dar a la población tierra o trabajo, como lo pide la de Chiapas. Hagamos accesible la tierra al pueblo y ya veremos que la terrible pobreza desaparece en el país y que éste se desarrolla económicamente. Esto se conseguiría elevando razonablemente los impuestos catastrales y no cobrando al agricultor impuesto de renta. Entonces resultaría mejor para todos los propietarios de la tierra trabajarla o venderla al que sí quiera hacerlo.

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