SAN PACHO BAJÓ DEL ALTAR

SAN PACHO BAJÓ DEL ALTAR

Una de las misiones, si tiene alguna la literatura y sobre todo la de ficción, es la de desacralizar aquellos valores que la tradición ha sacralizado y convertido en intocables. En su novela El desencantado de la eternidad, Alfonso Carvajal desacraliza con el mayor respeto la figura de San Francisco y la introduce en la vida cotidiana, en unos procesos culturales que, me atrevería a decir, han entrado al mito, a la leyenda en el contexto de los hábitos de la población chocoana.

15 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

El carnaval, según el crítico de origen ruso Mijail Bajtin, es una de las manifestaciones donde se expresa el espíritu de los pueblos, donde el hombre se libera y saca lo más profundo de su condición; donde el imaginario colectivo se desborda y con el tiempo alcanza una gran coherencia, pasando a ser seña de identidad de un pueblo.

Carvajal logró, en el mejor sentido de la palabra: etnológico, antropológico, incluso semántico, carnavalizar la materia de que está hecha la novela. El arribo de San Francisco en plenas fiestas de San Pacho consigue una desacralización que va del humor, pasa por el erotismo, trasega por la música, expresión fundamental del pueblo chocoano, y llega sin faltarle al respeto a esta imagen que ya no pertenece a la historia de las religiones, sino a la mitología.

Mito literario es San Francisco de Asís. Al realizar esta conversión, se ejecuta una operación literaria, sin la cual, la novela estaría condenada al fracaso y reducida a simple anécdota o relato de costumbres. El lenguaje a que acudió Carvajal debe mucho a la lírica. La novela se lee como un relato que toma de la poesía no solamente su lenguaje, sino su atmósfera. La poesía, más que lenguaje, es la creación de una atmósfera que rodea personajes y situaciones.

El desencantado de la eternidad se inscribiría, si los historiadores y profesores de la literatura se desprendieran de esas fatalidades geográficas y de cierto determinismo (que se fija más en la fecha y lugar de nacimiento que en aquello que se refleja en valores culturales), en esa tradición olvidada, como una expresión de la literatura contemporánea.

Carvajal, sin acudir a regionalismos ni formas coloquiales o folclóricas, asume la vocación de escritor moderno. Una novela es, sobre todo, lo que se cuenta y los recursos para contarla. En ese sentido, los recursos salidos de la lírica y los elementos anecdóticos que configuran y que llevan a este apasionante San Francisco a una permanente rumba y a una sucesión de transgresiones presididas por la sensualidad, sensualidad que el santo llega incluso a resistir como un monje al borde del abismo en cualquier situación pecaminosa.

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