YELTSIN ESTUDIA FUJIMORAZO

YELTSIN ESTUDIA FUJIMORAZO

La disputa entre el legislativo y el gobierno del presidente ruso Boris Yeltsin amenaza con desembocar en la disolución del Parlamento y en una administración presidencial directa al estilo del presidente peruano Alberto Fujimori. Viacheslav Nedoshivin, portavoz del secretario de Estado, Genadi Burbulis, reveló ayer que Yeltsin estudia medidas para disolver el Parlamento y aplazar la sesión del Congreso de Diputados Populares prevista para el próximo primero de diciembre para así evitar la destitución de su gobierno y la interposición de un abrupto freno a la transición a la economía de mercado.

31 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

Este no es el primer comentario en este sentido. Hace unos días el viceprimer ministro Alexander Shojin dijo a la radio Eco de Moscú que varios asesores estaban recomendando a Yeltsin que disolviera el parlamento e impusiera la administración presidencial directa . Una advertencia La situación no solo es difícil sino más bien crítica , dijo Yeltsin ayer, y agregó que estaba dispuesto a mantener la paz y la democracia por todos los medios en nuestra sociedad .

Estos comentarios alarmistas constituyen una verdadera advertencia para la oposición parlamentaria, que, compuesta por nacionalistas y procomunistas, hace varias semanas exige una revisión total del programa de reforma económica en Rusia.

El presidente Boris Yeltsin, que esta semana decidió pasar a la ofensiva en su disputa con el Parlamento proscribiendo un partido opositor y aboliendo el cuerpo de seguridad del Parlamento, ahora vigilado por su guardia presidencial, declaró que un gobierno presidencial directo violaría la Constitución , pero no descartó explícitamente la posibilidad de establecerlo.

Un gobierno presidencial directo le permitirá a Yeltsin emitir leyes y decretos sin tener que someterlos a la aprobación de la legislatura. Carrera por el poder El pulso entre Yeltsin y el legislativo pone en tela de juicio el propio orden constitucional, ya que tanto los unos como los otros defienden su derecho de suprimir el poder contrario con tal de sacar el país del actual estancamiento económico.

Según algunos parlamentarios, el Séptimo Congreso de Diputados Populares, como máximo órgano legislativo de la república, convocado para el primero de diciembre, tiene la posibilidad de destituir a Yeltsin mediante la eliminación de la institución presidencial.

Significativamente, el mismo día que empieza el Congreso expiran los poderes excepcionales que el Quinto Congreso le concedió a Yeltsin hace un año.

Dentro de este ambiente político, la cuestión parece ser quién destituirá primero a quién.

En caso de caer el gobierno del primer ministro, Yegor Gaidar, el pretendiente más opcionado al poder es la coalición Unión Cívica, que encabeza Arkadi Volski, el presidente de la asociación de los directores de las grandes empresas estatales que pretende frenar la transición a la economía de mercado.

Está en juego, por tanto, no solo el orden constitucional de Rusia, que todavía depende de la Carta Magna de 1978 de la época de Brezhnev, sino también el compromiso con la integración del país en el mundo capitalista.

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