LOS ALCALDES SE RESBALAN EN EL NUEVO PAÍS

LOS ALCALDES SE RESBALAN EN EL NUEVO PAÍS

El puesto de alcalde por elección popular que empezó tan cotizado hace seis años, ha perdido atractivo. Mientras en 1992 se apuntaron 3.284 ciudadanos a ser alcaldes (1.024 municipios), para 1994 la cifra rebajó a 2.467 en los 1.040 municipios. es decir, un 25 por ciento menos de aspirantes.

16 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Con sólo examinar las estadísticas sobre la seguridad de los mandatarios que pronto terminan se encuentran 25 asesinados, 20 secuestrados y, a febrero de este año, 255 amenazados.

Pero eso no es todo. También se han convertido en una especie particularmente asediada por quejas, denuncias, investigaciones y sanciones.

Lo primero -la violencia- responde a diferentes conflictos. En algunos casos, principalmente en el Cesar, secuestros y amenazas vinieron de parte de grupos guerrilleros que por sí mismos se adjudicaron el papel de jueces de la gestión de los alcaldes.

Lo segundo -las quejas- tiene más relación con que los alcaldes que terminarán en diciembre son una generación particular: no sólo son los terceros elegidos directamente por la gente sino que les tocó estrenar la nueva Constitución, en la cual, palabras más palabras menos, se le dice a cada municipio que ya es lo suficientemente grande -por chiquito que sea- para asumir responsabilidades importantes.

En palabras técnicas se trata de las llamadas descentralización y autonomía municipal, que si bien aún no se cristalizan, sí han producido efectos que no eran propiamente los esperados. Tal vez el más notorio ha sido la proliferación de quejas e investigaciones contra funcionarios.

Cómo duele crecer Los ciudadanos, el gobernador y las diversas contralorías y procuradurías se sienten más comprometidos ahora a vigilar al alcalde. Pueden llegar quejas como una contra el alcalde de Soledad (Atlántico) a quien un ciudadano acusó de prevaricato por haber arrancado un mango del palo.

La Procuraduría General de la Nación tiene conocimiento de por lo menos 8.500 quejas contra los alcaldes 92-94, es decir, un promedio de ocho quejas por alcalde, una cifra medianamente superior a las 7.500 conocidas durante el período 90-92.

Obviamente no todas ellas han sido tan folklóricas como la del mango. Dándole un vistazo a los listados de la Procuraduría se descubren vicios politiqueros como contratar con familiares de funcionarios, pero la falla común es el desconocimiento de lo que deben y no deben hacer en su condición de alcaldes. Por ejemplo, las quejas por incumplimiento del derecho de petición, el no cumplimiento de diversas leyes y de los mecanismos de contratación pública son las más comunes.

Más allá de la intención, entonces, está el problema de la preparación. Y a eso contribuye el que por lo menos 15 leyes expedidas en los últimos dos años tienen que ver con los municipios, y buena parte de éstos, de acuerdo con la federación que los agrupa, difícilmente recibe el Diario Oficial para enterarse. Los municipios son todavía muy paternalistas y la Esap no ha respondido del todo en la capacitación , agrega Rubén Darío Quintero, alcalde de Rionegro (Antioquia).

La patria boba Ese mismo desconocimiento, que los lleva a violar las leyes, también hace que se queden cortos en el momento de poner a funcionar sus municipios de acuerdo con la autonomía.

A esta altura, y según los informes del Ministerio de Salud, sólo 13 de los 1040 municipios han descentralizado la salud. Es decir, asumen la administración, tienen hospital local y atienden lo básico y los partos.

En educación no se tienen datos consolidados. Según fuentes del Ministerio, el proceso de descentralización ha sufrido modificaciones y apenas recomienza porque ahora se fundamenta en la Ley 60, que sólo fue expedida en agosto de 1993.

Un funcionario del Ministerio de Salud menciona entre las dificultades para lograr la descentralización el hecho de llevar implícita un traslado de poder . Y explica: los recursos eran manejados por los departamentos, con la descentralización pierden manejo los gobernadores. Asimismo, si los cargos en el nuevo sistema de salud son de carrera se les quita también la capacidad discrecional a los mandatarios departamentales. Se necesita mucha voluntad política .

Pero de fondo el que ni una ni otra cosa haya funcionado como se esperaba no es sólo culpa de los gobernantes locales, también las inconsistencias de los mandos nacionales tienen parte de culpa.

Como lo dice Darío Restrepo, director de Parcomún, La reglamentación de la constitución está caracterizada por la dispersión de las iniciativas, muchas veces incompletas y contradictorias. Se carece de un orden lógico en la reglamentación de la descentralización .

Se refiere, como también algunos alcaldes consultados, a la falta de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, que debió ser la primera de todas, porque define, entre otras, los límites, responsabilidades, y relaciones entre municipios, departamentos y nación.

Igualmente critican como incoherencia un aparte de la Ley 60 en donde se le indica a los municipios, en porcentajes exactos, en qué se deben gastar la plata. Lo cual les parece que va en contra de la autonomía, pues uniforma todos los municipios sin considerar las necesidades de cada uno en especial.

Tan evidente fue el error que esta semana la subcomisión del Congreso encargada de estudiar el asunto dijo que esa centralización de la decisión era abiertamente inconstitucional y propone tomar medidas al respecto.

Estos dos años y medio, concluyen alcaldes y otros funcionarios consultados, han sido tiempos de transición azarosa porque ni el gobierno nacional ni los gobiernos locales tienen muy claro de qué se trata.

Oscar Ortiz, director de asuntos gubernamentales y parlamentarios de la Federación Colombiana de Municipios dice que los primeros que han sido conscientes de la importancia de la autonomía son los violentos , aludiendo también al interés de grupos al margen de la ley de controlar las alcaldías.

Y agrega: por las dificultades, la gente está poniendo en duda la descentralización, pero son las dificultades naturales y obvias de la maduración. El esquema de alcaldes nombrados duró 100 años, éste lleva apenas seis. Hay que darle la oportunidad .

Por lo pronto, muchos se están dando cuenta de que los municipios no son ricos. Que no todos, como Aguazul (Casanare), tienen un Cusiana que los haga millonarios. Es más, y de acuerdo con los cómputos de la FCM, pasan de mil los municipios a los cuales apenas les alcanzan los recursos y deben desplegar toda la creatividad para responder por los nuevos compromisos.

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