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AUTOPISTA CON DOBLE COSTO

AUTOPISTA CON DOBLE COSTO

El Ministerio de Obras Públicas y Transporte iniciará la construcción de la autopista Bogotá-Villavicencio en tres segmentos, cada uno bajo la responsabilidad de firmas de Italia, Japón y Brasil. El costo de la obra es quizá la más grande inversión que el Estado ha hecho en carreteras del país. Sus especificaciones técnicas se ajustarán a las exigencias de una autopista. Tendrá, además, unos 30 puentes, viaductos y túneles y su construcción durará unos dos años aproximadamente.

Hasta aquí todo va bien; mas sin embargo, la obra tiene además costos sociales y económicos de impredecible magnitud. Para poder trabajar tendrán que cerrar la vía durante todo el tiempo de la construcción entre las siete de la mañana y las siete de la noche, lo que indica que todo el transporte deberá hacerse de noche, con los consecuentes riesgos y encarecimiento, que no se dejará esperar. Pero como la obra es vital para la supervivencia del Llano y para el desarrollo del país, exigirá ilimitada colaboración de la ciudadanía, ya que no es posible por tiempo, costo y prioridad, otra vía alterna.

Es indudable que el Estado tiene que hacerse partícipe de ese otro costo social y económico, por su cuenta o exigiéndoles a las firmas contratistas el retiro temporal de escombros, iluminación, señalización y puestos de ayuda como grúas, talleres ambulantes de mecánica, vigilancia policial o del Ejército para seguridad de los conductores y las mercancías, y el establecimiento de un puente aéreo para que ayude al buen suceso de esta larga emergencia. Lo importante es que en estos trabajos se tomen las previsiones técnicas propias del escabroso terreno, acudiendo a la experiencia que se ha dado en los Llanos Orientales donde se han construido vías y puentes con los que han jugado los fenómenos naturales de lluvias, corrientes y avalanchas, con el resultado final de puentes que como el del Ariari y el de Barranca de Upía se han quebrado o inutilizado por la acción del variante caudal de sus ríos.

Los Llanos Orientales representan porción importante de la tierra colombiana apta para cultivos y pastoreo. Será en un futuro el territorio productivo más abundante y variado del país. Sin exagerar la producción llanera en alimentos y ganado será suficiente para abastecer a la comunidad colombiana y aportar gran cantidad de alimentos al resto del mundo, generando empleo, perspectiva empresarial y desarrollo integral.

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