LA CAJA AGRARIA

LA CAJA AGRARIA

Es bien sabido que la Caja Agraria ha venido afrontando, de unos años a esta parte, una muy difícil situación financiera, que le ha entorpecido y reducido paulatinamente sus operaciones. En cambio de que se haya avanzado hacia el remedio de esa circunstancia negativa, la Caja Agraria ha llegado precisamente ahora al momento más difícil, en forma que no constituye ninguna buena perspectiva para las gentes del campo. Se ha indicado, en efecto, que la Caja debió suspender la totalidad de sus operaciones de crédito con recursos propios, porque no llegó al nivel de solvencia patrimonial exigido por la Superintendencia Bancaria. Su actividad ha quedado restringida al manejo de los recursos provenientes del Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario -Finagro-, que son obviamente muy limitados.

15 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Sin duda el Gobierno habrá de tomar esta situación con la indispensable preocupación, teniendo en cuenta el carácter singular de la Caja como instrumento de financiación para las actividades del agro. Y una de las medidas más aconsejables sería trasladar de inmediato 31.000 millones de pesos que figuran con destino a la Caja en el presupuesto de este año, y que no le han sido transferidos. Lo indispensable, ante todo, es garantizarle a la Caja un suficiente modus operandi, como lo esperan todos los trabajadores rurales.

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