TESOROS DE COLOMBIA PARA EL MUNDO

TESOROS DE COLOMBIA PARA EL MUNDO

En unas cajas forradas en papeles hechos a mano reposan los mapas, planos, fotografías y textos que hablan de tres tesoros colombianos: los parques arqueológicos de San Agustín y Tierradentro, y el centro histórico de Santa Cruz de Mompox. Esas tres cajas fueron selladas, les pusieron estampillas y las mandaron por avión a París. La oficina de correos de esa ciudad se encargó de hacerlas llegar a su destino final: la oficina del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco.

15 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Hasta allí llegaron con una sola misión: lograr que el Comité inscriba estos tres sitios en la lista de bienes del Patrimonio de la Humanidad, lugar que compartirían con el puerto y las murallas de Cartagena que fueron incluidas en 1984.

En la actualidad, en la lista hay 411 bienes inscritos, distribuidos en 95 países. Algunos entraron por su valor cultural (306), otros por su valor natural (89) y unos cuantos (16) por tener características mixtas. Hay otros 16 que figuran en un apartado especial: en peligro por guerras (la ciudad de Dubrovnik en la ex Yugoslavia), contaminación o por afluencia masiva de turistas (la Acrópolis en Grecia).

De ser aceptadas las tres propuestas colombianas por el Comité, luego de los estudios y visitas que realicen las entidades encargadas de ello (El Centro Internacional de Estudios para la Conservación y Restauración de Bienes Culturales, Iccrom; del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, Icomos, y de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Iunc) será porque son consideradas un bien cultural que las generaciones futuras deben heredar.

La propuesta que realiza el gobierno colombiano a través de la Subdirección de Patrimonio de Colcultura y del Instituto Colombiano de Antropología, es el resultado de cerca de un año de trabajo en el cual fue necesario recopilar toda la información que exige el organismo internacional para estudiar el caso, especialmente lo concerniente a las políticas y legislación existentes en el país para la conservación y preservación de este tipo de bienes.

Adicionalmente, hay que determinar bajo cuáles criterios puede ser posible su inscripción. La Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural, que se adoptó en 1972 y que firman los países interesados en preservar y proteger bienes únicos ante las amenazas de un mundo cambiante (actualmente hay 138 inscritos, entre ellos Colombia que firmó en 1983) estableció seis posibilidades para los culturales y cuatro para los naturales.

Tesoros nacionales En el caso del parque arqueológico de San Agustín, ubicado en el departamento del Huila, se propone la inclusión en la lista de tres zonas: el Alto de los Idolos, el Alto de Piedras y la Mesita, zonas en las que se ubican montículos artificiales donde se levantaron dolmens, tumbas y estatuas monolíticas, además de la fuente de Lavapatas, una serie de canales por donde circula el agua, elaborados por esta cultura que data del año 3000 antes de Cristo.

Los criterios que amparan su posible inclusión en la lista son el de representar una realización artística única (obras maestras), el haber ejercido una gran influencia en un periodo determinado o en una región cultural del mundo, ser testimonio de una civilización desaparecida, ser un ejemplo sobresaliente que ilustra un periodo histórico representativo y estar directamente relacionado con ideas o creencias religiosas, tradiciones, trabajos artísticos o literarios de valor universal.

El parque de Tierradentro, en el Cauca, es otro gran tesoro cultural por los hipogeos que están allí localizados desde el siglo VII antes de Cristo. Estos hipogeos sirvieron de tumbas a los indígenas de esta cultura, que eran enterrados con objetos que les fueran útiles para el viaje al otro mundo. La mayoría de ellos tienen pinturas originales, aunque muchas de ellas están en mal estado debido a las condiciones climáticas.

Tierradentro se presenta bajo el criterio de ser testimonio de una civilización desaparecida.

Esta región sufrió bastante con el temblor y la avalancha de río Páez por lo cual recibieron del Fondo del Patrimonio Mundial 60.000 dólares de auxilio.

Finalmente, está el centro histórico de Santa Cruz de Mompox por su valiosa arquitectura tanto religiosa e institucional como doméstica, en la que se combinan varios estilos los que las hace únicas. Además, por su desarrollo, muy distinto al resto de las ciudades del periodo colonial en Latinoamérica. Por ejemplo, no se desarrolló en torno a una plaza central. Lo hizo en tres.

De ahí que los criterios que la sustentan como patrimonio de la humanidad sean el de representar una realización artística única, el haber ejercido gran influencia en un periodo o región determinados y por ser un ejemplo que ilustra un periodo histórico representativo.

La importancia de que estos bienes entren a la lista de tesoros de la humanidad radica, primero, en el reconocimiento mundial que se obtiene y en la posibilidad de acceder a recursos del Fondo para capacitación, restauración, planes de manejo o situaciones de emergencia. Así mismo, la difusión a nivel internacional de la existencia de estos lugares lo que significa aumento en el turismo y en personas interesadas en investigaciones.

La posibilidad de recibir buenas noticias respecto a estos bienes sólo será en diciembre de 1995, cuando se reúna el Comité de Patrimonio Mundial.

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