EL PESO MUNDIAL DE HELMUT KOHL

EL PESO MUNDIAL DE HELMUT KOHL

En el tercer mundo poco inquieta que mañana el Parlamento de Bonn cambie a la democracia cristiana de centroderecha actual por socialdemócratas de centroizquierda, o que acaben o se prologuen otros cuatro, de los doce que lleva en la cancillería Helmut Kohl. Pero tal vez interese recordar que estas elecciones ocurren en la tercera potencia económica, en la mayor europea luego del colapso soviético, y con un país influyente en la orientación de la unidad continental y en la de su mitad ex comunista.

15 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

El creciente peso económico de Alemania y su influencia en el futuro del centro y el este de Europa, son una de las pocas evidencias del fin de la postguerra y del Pacto de Varsovia. Quienes ven con inquietud este resurgimiento de los vencidos de hace 50 años, miran hacia la gravitación del canciller en la inestabilidad al este, o la disolución de Yugoslavia, o la división de Checoslovaquia, territorios cuyo control siempre se pelearon Berlín, Moscú o Viena.

Semanas antes de estas elecciones, se puso otro sello a la postguerra. Seguidos días después por franceses, ingleses y americanos, el 31 de agosto 500 mil rusos abandonaron la antigua Prusia. Dejaron cabizbajos al país que ocuparon medio siglo y regresaron al suyo, en bancarrota y donde su vivienda dependerá de empréstitos de la cancillería. Pero como aperitivo de la situación nueva, Yeltsin declaró en Berlín al lado de Kohl: los vencedores de la guerra fría han sido los principios democráticos de la Conferencia de la Seguridad Europea .

Instituciones de estreno Fue alusión concreta a la institucionalización de la postguerra europea, en la cual será definitivo quién sea el nuevo canciller alemán. O sea, el asomo de supranacionalismo, que en Europa definirán instituciones como la Conferencia de la Seguridad, la Alianza Atlántica, las Naciones Unidas, a cuyo Consejo de Seguridad golpean Alemania y Japón y desde luego la Comunidad Europea, con todas las formalidades generadas por el proceso más elocuente de fin de siglo.

El presidente francés Francois Mitterrand festejó su último 14 de julio invitando a tropas alemanas a desfilar por los Campos Elíseos. Ningún indicio mejor de una situación diferente para cualquier europeo.

Todas las facetas de hacer de Europa el nuevo contrapeso a Washington cuentan con la Unión Europea, sobre la cual pesa Alemania. Por lo demás el desfile del olvido sobre la avenida célebre vino días después de la decisión de la Corte Constitucional alemana que autorizó a sus tropas a participar en operaciones internacionales en mantenimiento de la paz, otro borrón de las sanciones a los derrotados.

Apenas aproximaciones a por qué estas elecciones en Alemania reunificada van más allá de la confrontación interna. El canciller elegido por la mayoría parlamentaria figurará decisivamente en el rediseño mundial. Clinton ha dicho al respecto: estoy de acuerdo con Kohl , para subrayar la armonía entre Bonn y Washington, reforzada por la deuda alemana con la Casa Blanca por la reunificación.

Esa relación especial , que favorece a Kohl al mostrarlo como hombre fuerte de Europa, mejorará con el protagonismo alemán en la capitalización de Europa del Este. Hay empeñados billones de marcos en esa empresa, la parte del león en la ayuda occidental al ex comunismo. El liderazgo alemán es vital para conseguir una Europa más unida , ha añadido Clinton. Mitterand dijo hace poco que Kohl era superior a su reputación. sobre todo a la que tiene entre mis amigos socialdemócratas .

Continente en obra negra Otro aspecto de estas elecciones es la unidad europea. Los escollos que enfrenta y el papel en ella de Alemania relucieron en la elección del sucesor de Jacques Delors en la Presidencia de la Comisión Europea. Kohl dice que la unidad está en fase crítica .

Estos serán temas polémicos en la revisión del tratado de Maastricht en el 96. Las diferencias geopolíticas entre socialdemócratas y socialcristianos son tenues. Habría por otra parte que considerarlas dentro del equilibrio de las dos corrientes en Europa y desde luego de su considerable influencia mundial. Los socialdemócratas retroceden en Francia y España. En Francia con mayor razón por la agonía de Mitterrand. Felipe González ha dicho que acudirá a su tendencia socialdemócrata como estrategia electoral. Los socialistas europeos fueron vapuleados en las elecciones de mitad de año para el Parlamento comunitario. Pero han regresado en Suecia y el Laborismo inglés encabeza las encuestas.

No obstante, cualquiera que sean las orientaciones nacionales, el destino europeo y su incidencia mundial dependen cada día más de la institucionalización continental, en la cual el nuevo canciller alemán es capital.

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