CÁRCELES: CRÓNICA DE MALOS ENTENDIDOS

CÁRCELES: CRÓNICA DE MALOS ENTENDIDOS

La evasión de Byron Velásquez de la penitenciaría de La Picota , donde está a punto de cumplir una larga condena por el asesinato de Rodrigo Lara Bonilla, generó un verdadero escándalo. No era para menos. El responsable de un magnicidio que estremeció a Colombia, cuando era a duras penas un adolescente, había decidido pegarse una escapadita nocturna para disfrutar, en compañía de su gallada, de un buen viernes cultural en La Calera, cerca a Bogotá.

16 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Detectada la evasión de Velásquez con seis reclusos más, el director de la cárcel, Leopoldo López, ofreció unas explicaciones que no convencieron a su jefe, el nuevo director del Instituto Carcelario y Penitenciario Inpec, coronel Peláez Restrepo, quien tomó la determinación de declararlo insubsistente.

Según le dijo Peláez a EL TIEMPO, López, sin consultarle ni informarle, adoptó la determinación de trasladar a Velásquez a un sector en La Picota, conocido como la microempresa , desde donde la evasión resulta muy sencilla. Yo no sabía , dijo Peláez Poco tiempo después del estallido del escándalo, se convocó a una sesión del Consejo Directivo del INPEC donde Peláez expuso las medidas que proponía para sancionar a los responsables de este y otros episodios, escandalosos también, denunciados durante la misma semana.

Al término de esa sesión, a la que asistieron entre otros el fiscal Alfonso Valdivieso y el ministro de Justicia Néstor Humberto Martínez, se conocieron explosivas declaraciones de uno y otro, que dejaron en la opinión pública la idea de la existencia de unos oscuros y millonarios contratos que habría suscrito la administración anterior, representada en estas materias por el ex ministro Andrés González y por el anterior director del Inpec, coronel Gustavo Socha Salamanca.

El monto de esos contratos rondaría los diez mil millones de pesos, y se habrían suscrito precipitada y sospechosamente pocos días antes de concluir el mandato del presidente Gaviria, en desarrollo de una extraña emergencia decretada para tal efecto.

Estos nuevos elementos, sumados a la evasión de Velásquez, a la oposición televisada de la guardia de la cárcel La Modelo, durante una requisa de la Fiscalía y a la misteriosa desaparición de una visitante dentro del Buen Pastor, generaron un ambiente de novela que invitó al imaginario popular a una historia de corrupción que, además de todos los elementos anteriores, se completaba con un coronel Socha que súbitamente había viajado a España con los bolsillos llenos.

Los contratos de la discordia Las reacciones, sin embargo, no se hicieron esperar. Los asesores de Socha, cargados de documentos, visitaron las instalaciones de EL TIEMPO y durante varias horas explicaron los procedimientos contractuales que se habían seguido.\ De conformidad con sus versiones, las informaciones registradas el día anterior tras las declaraciones del Fiscal y el Ministro de Justicia aparecían apresuradas. Según ellos no había tal misterio. No había contratistas fugados. No había documentos secretos. No había irregularidades.

Como si fuera poco, según le dijo el ex ministro Andrés González a EL TIEMPO, de los 26 contratos que habían motivado las declaraciones del ministro Martínez sólo 8 habían sido suscritos por el gobierno anterior y los restantes 18 por la presente administración, es decir ya siendo ministro el propio Martínez.

El coronel Socha se comunicó con EL TIEMPO por teléfono. Dijo que su paradero es público y que está dispuesto a responder todos y cada uno de los interrogantes que se le formulen. Desmintió todas las especulaciones que se habían generado sobre el caso y advirtió que todos los contratos tienen pleno soporte legal en el marco de unos procesos en los que participaron hasta la Secretaría Jurídica de la Presidencia y el Departamento Nacional de Planeación.

Al Ministro Martínez lo asaltaron en su buena fe y no le dieron la información completa dijo Socha.

En relación con la evasión de Velásquez indicó que se produjo por falta de control del director de la cárcel. Bajaron la guardia. Mientras yo fui director del Inpec no le di ningún permiso. Yo mismo iba a los diferentes pabellones y pasaba revista personalmente .

El ex ministro González, por su parte, defendió de manera vehemente a Socha. Como a Socha no lo pudieron sobornar, asesinar, ni intimidar, ahora lo quieren enlodar , dijo.

El nuevo Inpec El nuevo director del Inpec se reunió con periodistas de EL TIEMPO. Un hombre directo, precedido de una limpia hoja de servicios.

Cuando se le escucha queda la sensación de que le metieron un gol en la Picota. Inmediatamente se adoptaron drásticas medidas y severos correctivos , advirtió. Precisó que ni contra Socha ni contra González existe ningún cargo y reconoció que en respecto a los contratos hubo malos entendidos.

En ese mismo sentido, el ministro Martínez dijo que son inexactas las versiones de prensa que le atribuyeron acusaciones personales contra González o contra Socha.

Refiriéndose a este último dijo: quien pasó de ser el hombre más amenazado del país, no puede, de pronto ser el villano de la película .

No obstante manifestó que la prioridad de fondo es revisar en su conjunto el sistema de contratación del Inpec. Diseñar manuales de contratación y esquemas de seguimiento .

La Contraloría coordina un grupo interdisciplinario para evaluar los contratos de la discordia y presentar un informe que, según el ministro Martínez, deberá hacer completa claridad sobre el asunto.

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