UNA AVENTURA CON VIENTO EN POPA

UNA AVENTURA CON VIENTO EN POPA

La vela, al lado del fútbol, el tenis, el polo o el golf, aparece entre los deportes de mayor antiguedad en Colombia desde que en el país empezó lo que se conoce como el deporte asociado. Actividades como el polo o el tenis tienen un comienzo en el medio colombiano en el inicio del siglo, el fútbol no se han puesto de acuerdo con el cuento de los marinos ingleses que se bajaban en los veinte o treinta de los barcos y lo practicaban en la playa para descansar.

15 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Y ahora se confirma que la vela llega este año al medio siglo.

El Comodoro Fernando Plazas Uscátegui le hizo sobre el tema del cincuentenario una entrevista a don Jorge Carulla Soler, cuyo texto es el siguiente: La navegación deportiva colombiana comienza, paradójicamente, lejos de nuestros mares y lagunas, inspirada quijotescamente por la construcción del embalse del Muña, al sur de Santafé de Bogotá. En forma paralela, dos visionarios, José y Jorge Carulla, emprenden la tarea de construir un velero, escogido por sus facilidades deportivas y recreacionales. Piden a la sede de la Clase Lightning los planos y comienzan a duplicarlos en cartón, pieza por pieza, no lejos de la carrera séptima , a la vuelta del Tout va bien en la setenta y dos con cuarta en Bogotá.

En una bodega de Esteban Jaramillo montan un taller de carpintería con el espacio suficiente para tres veleros de 5.8 metros de eslora por 2.0 metros de manga. Y en caoba roja construyen el primero hecho en Bogotá , bautizado con el nombre de Tramuntana (viento de la sierra), al mismo tiempo que importan velas de algodón merserizado y se dan a la tarea de conseguir tornillería de bronce.

Corren los inicios de los años cuarenta, en plena II Guerra Mundial, situación que dificulta doblemente la consecución de los elementos de metal. Pero cuando una idea se mete en la mente del hombre, no hay poder que lo detenga. Y es así como terminan más rápido su iniciativa que los proyectos macro, como la represa del Muña. En total, se tiene velero, trailer, velas, patrón, tripulantes, vientos y deseos. Más no hay laguna para navegar.

La decisión no se hizo esperar y pusieron rumbo a Fúquene, laguna que además de tener un magnífico viento contaba con servicios de hotel, la estación y funicular. O sea de todo lo necesario para gozar de un buen fin de semana.

Seis meses transcurrieron antes de que la Laguna del Muña tuviera la profundidad suficiente para que el valero no encallara. Y con un grupo de amigos -Alfonso Londoño, Carlos Eduardo (El Ratón) Pérez, Enrique Uribe White y Santiago Torres, inician la construcción del pañol de botes y de dos veleros más: La Candelaria y Mister Mouse, celebrándose la primera regata en el Muña.

En este momento, si la crónica lo permite, don Jorge Carulla cuenta que por equivocarse en el recorrido, finalizando con un triángulo en lugar de tomar derecho en la última boya a la final, perdió el primer puesto en una llegada de foto-finish.

El ingreso de la Clase a Colombia no está lejos de la fecha de su diseño realizado en 1938 por Sparkman & Stephens. Era un velero de recreo con grandes posibilidades deportivas con la comodidad para cinco o seis personas, de 317,5 kg. de desplazamiento con un calado de 151,3 cm., un mástil de 7.9 y una área de velas total de 44,34 metros cuadrados.

La Clase Lightning es más tarde reconocida como Internacional por la IYRU (International Yacht Racing Union), entidad reguladora del deporte de Vela en el mundo y entidad que avala las clases que por su diseño y desarrollo merecen ser consideradas. El número actual de veleros Lightning en el mundo es de 15.000 (el primero nuestro fue el número 900). A nivel Panamericano, la clase la encontramos en Argentina, Brasil, Chile, Perú, Uruguay y Ecuador, Estados Unidos, Canadá y México, motivo por el cual se incluye en los del mismo nombe.

Los colombianos empiezan a producir triunfos internacionales con Rafael Obregón en 1959, 1967 y 1968; Fernando de la Concha en 1980 y Andrés Lisocki en 1986. Como navengantes, y como velero construido en Colombia, en los tallere de Norberto Cruz bajo la dirección de Vicente Hernández, el primer momento lo registra el campeonato Mundial de 1984 con una tripulación de Chile.

Mucha agua ha pasado por este río, lo que sería motivo de varias páginas si se hablara de la creación de la segunda flota, de la Federación de Vela y de los nietos, en el sentido figurado, la Clase Optimist, un velerito que le permite a los niños desde los siete años aprender el deporte que hoy vemos con más de 300 afiliados en ocho clases de tres, dos y un tripulante y clubes en las principales ciudades del país.

Gracias de nuevo a estos visionarios .

Dos torneos en marcha La vela deportiva colombiana está de fiesta este fin de semana. Está festejando el medio siglo de dicha práctica y para resaltar la efeméride celebrará este fin de semana, entre hoy sábado y el próximo lunes, dos torneos.

Los torneos son el Nacional Colmena de la Clase Optimist, categoría en la que compiten muchachos de 7 a 14 años en ambas ramas, y el Distrital Colmena de Lightning, que es precisamente la clase más antigua que se practica en el país.

Los campeonatos se llevarán a cabo en la Laguna de Tominé, en la sede del Club Náutico del Muña.

En la categoría Optimist se disponían a competir las ligas de Cartagena (7 participantes) y Tominé (33). El juez general del torneo Optimist es Andrés Linares.

Los participantes están divididos en las clases A-B-C.

El título lo defenderá Loriana Jacob, quien debe luchar con rivales como Nicolás Deeb, Diana Rodríguez y María Camila Acosta.

Entre los muchachos de 9 a 12 años se destacan Camilo Ribon y Nicolás Acosta. El más pequeño de todos, Juan Camilo Iriarte, con solo 7 años, competirá en la clase C.

La navegación en la clase Lighning, según los anales, comienza en Colombia en 1944, seis años después de haber sido creada en Estados Unidos. Inicialmente se practicó en el Muña y luego se trasladó al Tominé.

El Distrital, a parte de ser el campeonato más importante con el Nacional de la Clase, contará con la participación de casi todos los veleros inscritos en la clase y con los patrones y tripulaciones ganadoras de los últimos torneos de la misma.

En el campeonato intervendrán delegaciones de los clubes de la Armada Nacional, El Portillo y tripulaciones del Hansa y la Marina de Guatavita.

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