Secciones
Síguenos en:
Rajado el presidente Uribe

Rajado el presidente Uribe

Me contagié de la filosofía de Fenalco, que aconseja regalar. Al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, le mandé una ruana ecuatoriana de colores, con esta amable nota: “Ministro: usted tiene que probar que fumigar es inofensivo. Tómese un pocillo de glifosato con hielo frente a la televisión.

Tómeselo, Ministro, es una prueba de que nadie le discutirá”. Ese debate con el vecino Ecuador lo perdemos porque la gente es sensible al cuento de los pesticidas.

No aplaudo esta Navidad, me paso a la iglesia ortodoxa rusa. Esta Navidad no mira a los vaciados que mendigan en los semáforos al sol y que no están allí bronceándose para lucir ‘churros’. Están al sol, tragando polución, porque ustedes y el ‘Niño Dios’ los ningunearon. En cambio, otros se ganan el ‘gordo’ navideño, digo los ‘talentosos’ que en la Dian de Barranquilla tacharon unas cifras de billete que debían unos señores y se ganaron casi mil millones de pesos, que hoy están gastando en ron, músicos y champetas.

En Navidad es penoso ser tacaños con los ‘gamines’, los ancianos, las domésticas, aseadoras y porteros del edificio. Eso dijeron las señoras de la peluquería que, les cuento, andan en novenas y cocteles muy coquetas y bonitas por si de pronto se les aparece un hombre interesante, ahora que hay tan poquitos hombres para tantas divorciadas.

Uribe no. Ayer en la peluquería tres mujeres criticaron al Presidente porque el sábado, cuando medio país estaba en jolgorios, almuerzos y piñatas, él se fue de Bogotá, no a bailar en ‘Andrés carne de res’. Viajó a una fatigante reunión de nueve horas en Andagoya, cerquita de Buenaventura, a darles una manito a las negritudes o afrocolombianos, que solo pedían una escuela y un puente sobre un estrecho río.

Por ese viaje fatigante ellas rajaron a Uribe, lo graduaron como ‘aguafiestas’ y “marido poco detallista”. Una cartagenera comentó así: “Eche, muy intenso Uribe, trabajar tanto es un mal ejemplo en la Costa”. Así es, Uribe goza leyendo sobre acueductos y la casa presidencial de Cartagena, vacía. Es un tipo diferente, casi tibetano.

Otro aguinaldo: un periodista que vive en España me trajo un sobre amarillo.

Lo abrí y sorpresa: un tiquete Bogotá-Barcelona-Bogotá en ‘Air Madrid’, la empresa de moda. Me metieron gol. En cambio, la sacó fácil el ministro Santos con mi petición de que se tome el glifosato. Hágalo ministro, todo sea por la patria.

De final una exigencia: pilas con los taxis. En Bogotá hay cincuenta mil taxistas honradísimos, pero hay 87 ‘angelitos’ que están atracando a las mujeres, cuadrándose el mes. Pilas, y no olviden tomarse el 24 una copa de glifosato puro, que mejora la piel. Me lo dijo la española Eva Rey, que ya se la tomó y la tiene como la de Carolina de Mónaco a los 25 años. Llega el 24 y qué bien, se acaba el cuento navideño

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.