CÓNDORES NO SE OPERAN TODOS LOS DÍAS

CÓNDORES NO SE OPERAN TODOS LOS DÍAS

Si los cientos de cóndores andinos que han sido muertos a balazos por cazadores furtivos hubieran tenido la misma suerte de Audén y Zumbador, seguramente hoy no habría solo 30 ejemplares en todo el país, ni habría sido necesario traer 29 pichones de San Diego, Estados Unidos, para evitar la extinción de la especie. Audén fue encontrado a comienzos de este año por un campesino en una carretera de Pueblo Bello, en la base de la Sierra Nevada de Santa Marta, cuando un hombre que lo tenía amarrado de una pata se disponía a aplastarle la cabeza con una piedra.

16 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

El agricultor llamado Audén -nombre que también le dio al animal- se opuso al horrendo sacrificio. Sin saber qué pájaro era, se lo llevó a una hacienda en Becerril, Cesar, donde trabajaba como jornalero, y lo metió en un galpón de pollos que estaba desocupado. Ya enterado de qué se trataba, lo alimentó con animales que él le cazaba.

Audén -el cóndor- iba herido de un ojo y el campesino se dedicó a cuidarlo de tal manera que el dueño de la finca terminó echándolo con todo y pajarraco por descuidar el trabajo.

El hombre cogió su cóndor y se fue para Pueblo Nuevo, donde alquiló una pieza en las afueras de la población. Cada tres días le daba un pollo criollo y en una ocasión le compró un caballo, lo mató y se lo dio por porciones. Audén no alcanzó a comérselo todo.

Como el labriego sacaba todos los días a Auné a asolearse al parque principal de Pueblo Nuevo, la noticia sobre la existencia del cóndor llegó a Corpocesar (organismo que cuida los recursos naturales) y empezaron los contactos con la Fundación RenaSer de Bogotá, entidad que adelanta un programa para la recuperación y protección del cóndor andino con el Inderena.

El otro cóndor Zumbador estaba a tres horas de la Jagua de Ibirico, también en Cesar, y fue encontrado en marzo de 1993 por un campesino de nombre Alfonso, en la vereda Zumbador, en límites con Venezuela. De ahí su nombre. Tenía el ala derecha rota de un balazo y no podía volar. El proyectil le había fracturado el cúbito y el radio.

El hombre cogió al animal y lo llevó a su finca donde lo amarró de una pata y lo curó con remedios caseros. Lo alimentó con animales salvajes que cazaba en el monte o iba al pueblo y le compraba carne de res, según dicen sus vecinos.

La noticia sobre Zumbador también llegó a RenaSer, entidad que envió al departamento del Cesar a mediados de julio pasado, al veterinario del programa, Orlando Feliciano y a Miguel Barrera, coordinador nacional, con la misión de recuperar los dos cóndores.

Corpocesar llegó a un convenio con los dos campesinos y les reconoció una suma de dinero cercana al un millón de pesos, con el fin de cubrir parte de lo que invirtieron en la alimentación y cuidado de los animales.\ Audén y Zumbador fueron traídos en avión a Bogotá y luego, llevados a Chingaza. El primero fue sometido a un tratamiento con antibióticos para curarle el ojo y hoy se encuentra en Chingaza listo para ser regresado a la Sierra Nevada de Santa Marta donde será liberado. Solo que RenaSer no tiene dinero para hacerlo y está buscando un patrocinador. Audén tiene unos ocho años de edad, el Cóndor vive unos 60 años. y se cree que tiene su compañera en ese lugar.

Como el cóndor es monógamo, se tiene la esperanza de que Audén encuentre a su media naranja y comience la reproducción de la especie.\ Zumbador fue traído a la Universidad Nacional donde le tomaron radiografías. Fue operado el pasado 20 de agosto por el médico veterinario Germán Amaya, cirujano de la Facultad de Veterinaria, quien le colocó un clavo intramedular.

El clavo se salió días después y la operación iba a repetirse, pero a comienzos de octubre se le tomaron radiografías nuevamente y se comprobó que tanto el cúbito como el radio están soldando y que no va a ser necesario intervenirlo nuevamente.

El futuro de Zumbador dependerá de si puede volver a volar. Si lo hace, será liberado en la Sierra Nevada de Santa Marta como Audén. Si no, vivirá el resto de su vida en una jaula en Chingaza como ejemplar reproductor en cautiverio.

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