TUTELITIS

Yo tutelo, tú tutelas, él tutela, nosotros tutelamos, vosotros tuteláis, parece ser el ejercicio favorito de un apreciable número de conciudadanos. Con ello se causa un daño muy notable al normal desempeño de la Justicia. Y, como si esto fuera poco, el Registrador Nacional, doctor Camilo Osorio, se muestra explicablemente preocupado porque las acciones de tutela pueden hacer peligrar el desarrollo de las próximas elecciones para escoger alcaldes y concejales. Existen infinidad de ellas, unas con finalidades claras, otras sorpresivas. Se echa mano de todas las motivaciones para interponer este novedoso recurso que en principio buscó defender al ciudadano de abusos y prepotencia de poder, pero está cobrando un giro peligroso y que ciertamente desvía la tutela de su propósito inicial.

16 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Reconocemos -conviene repetirlo- la buena intención de tutelar cuando alguien se siente impotente para luchar contra establecimientos o personas que desean causar daño y obtener beneficios mediante actuaciones no siempre ceñidas a la Justicia. El buen camino se llenó de obstáculos e interpretaciones que, no puede negarse, causan notorios perjuicios. En el campo de la Registraduría podría hacer peligrar las decisiones de una jornada electoral por todos bien conocidas, además de producir al Estado o sea a los contribuyentes la erogación de cuantiosa suma de dinero. Ante todo lo que está ocurriendo y lo que va a ocurrir, no habrá forma de regular la fiebre y vacunar al país contra la tutelitis ? Los juristas podrían encontrar una fórmula. Por ahora, lo que se debe hacer es pedir a los jueces encargados de administrar la tutela que sean más severos, que no sean manguianchos en sus decisiones porque éstas causan más daños que beneficios y están devaluando la buena promoción.

A los periodistas la tutela les ha colgado una especie de espada de Damocles. No desconocemos la irresponsabilidad que reina en algunos medios. Nadie puede ponerse a salvo del peligro que encarna un periodista -sea cual fuere- imprudente en sus informaciones o ligero en la interpretación de los diarios hechos. Pero de aceptar tan peligroso riesgo a no precavernos contra la tutelitis , hay un gran trecho. El país presencia desconcertado cómo los buenos motivos suelen tornarse fácilmente en actitudes que en poco o en nada benefician a la comunidad. De la tutelitis podríamos repetir lo que el vulgo dice cuando se atraganta: Bueno es culantro, pero no tanto .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.