Secciones
Síguenos en:
Una fórmula para aumentar la lectura de libros

Una fórmula para aumentar la lectura de libros

Un estudio de Fedesarrollo para la Cámara Colombiana del Libro sobre hábitos de lectura en nuestro país, arroja malas noticias. La proporción de ciudadanos en edad de trabajar, que se consideran lectores habituales, bajó de 67,9 por ciento en el año 2000, al 65,9 por ciento en el 2005. El meollo del problema radica en la lectura de libros, puesto que la proporción de los encuestados que manifestó leer libros cayó del 48,3 al 40,7 por ciento, mientras que crece la lectura de revistas, periódicos e Internet.

Estos datos son malos porque un país que no lee libros es un país que tendrá grandes dificultades para progresar. Los libros son fuente de numerosos beneficios que elevan la preparación mental de los ciudadanos: instruyen y educan, forman en valores, mejoran el poder de concentración, estimulan la imaginación, elevan el razonamiento abstracto, fortalecen las habilidades para comunicar, facilitan la comprensión de los problemas, le dan profundidad y contexto a los análisis. Y lo más importante: los libros enriquecen la vida, al permitirle a los lectores viajar a todos los universos posibles, de todas las épocas, a conversar con personajes reales o de ficción que mucho enseñan, casi siempre mejores maestros que los de verdad.

¿Por qué este descenso en la lectura de libros, cuando todo hacía pensar lo contrario -que por la construcción de numerosas bibliotecas públicas y la mejor dotación de las existentes los indicadores mejorarían? Muchos le echan la culpa al precio de los libros. Dicen que son demasiado caros en un país con gente en su gran mayoría de escasos recursos. Pero ésto no es cierto, así lo confirma el estudio. Las cuatro principales razones que explican los malos resultados son la falta de hábito de lectura, la falta de tiempo, el desinterés, y otras preferencias. Estos motivos suman casi tres cuartas de las respuestas de los entrevistados; la no disponibilidad de plata es la excusa de apenas el 3,5 por ciento de los interrogados.

Bienvenida esta sinceridad, porque permite enfocar los esfuerzos para aumentar la lectura de libros en donde debe ser -la ausencia del hábito de lectura.

¿Cómo se desarrolla el hábito de la lectura? Los ministerios de Educación y de Cultura han hecho grandes -y positivos esfuerzos- en el último lustro para aumentar la oferta de libros en las bibliotecas públicas. Hay que aplaudir esta labor, pero al mismo tiempo hay que reconocer que ha sido insuficiente. Eso lo hemos advertido varias veces. Porque si los ciudadanos no sienten el deseo de leer, se pueden tener muchas bibliotecas, llenas de maravillosos libros pero sin lectores. Entonces, ¿cuál es la fórmula para inculcar ese hábito? A juicio nuestro son dos los agentes promotores del hábito de la lectura: los padres y los maestros. Hijos de padres lectores casi siempre se convierten en buenos lectores, porque el ejemplo de sus progenitores es un gran estímulo. Pero como hoy en día son pocos los padres lectores, entonces hay que trabajar con los otros aliados, los maestros.

Pensamos que los profesores de español y literatura de todos los colegios privados y públicos de Colombia deben ser los promotores de la lectura. Para convertir ésto en una realidad de peso, lo primero que hay que hacer es convertirlos en buenos lectores (muchos, a pesar de su oficio, no lo son). Y tenemos una idea sencilla pero poderosa para lograrlo.

La idea, en resumen es: a esos maestros de español y literatura se les deben obsequiar al menos un par de docenas de grandes obras de la literatura universal y colombiana. Con recursos del Estado, y ojalá con la ayuda de aportes privados, se podría hacer esto, que no es tan costoso porque las ediciones pueden ser económicas. Además, obviamente, hay que garantizar que esos mismos libros se encuentren en las bibliotecas públicas (cosa que hoy en día muy probablemente ya sucede).

Esta iniciativa seguramente será fructífera porque maestros que disfruten buenas obras entusiasmarán a los niños y jóvenes de Colombia para que se embarquen en dichos libros.Y una vez leídos varios buenos libros, lo más probable es que la saludable ‘enfermedad’ de la lectura acompañe para siempre a los lectores que descubrieron a temprana edad el gran placer de la lectura.

"Un país que no lee libros es un país condenado al atraso”.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.