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HUSSEIN, UN HOMBRE CON SUEÑOS DE NABUCODONOSOR

HUSSEIN, UN HOMBRE CON SUEÑOS DE NABUCODONOSOR

Uno de los aspectos que despierta más curiosidad en la personalidad de Saddam Hussein es su monolingismo . En suma, que se trata de un hombre que, a la cabeza de un Estado que pretende detener el integrismo y hacer la gran revolución del mundo árabe, no habla ningún otro idioma fuera del suyo. Esto, que a primera vista puede parecer sin importancia, tiene sin embargo una cierta relevancia. No habla inglés como su amigo palestino Yasser Arafat o los Emires de los países vecinos, que estudiaron en Londres; no habla francés como el egipcio Hosni Mubarak o el Rey Hussein de Marruecos... No habla ruso, ni español ni italiano.

Y entonces cabe preguntarse, En qué idioma lee y se entera de los cambios que suceden en el mundo? Se contenta con los resúmenes y traducciones que le hacen sus ministros? Quién elige lo que él debe leer o no, quién le aconseja y le explica lo que pasó aquí y allí? Hijo de Irak Saddam Hussein, nacido en 1934, se precia de ser un autodidacta, un hombre que surgió de las bases del partido Baas (Resurrección), al cual adhirió en 1955. En esa época el Baas sufrió a la persecución policial por ser considerado extremista de izquierda, moderno aunque unido a la tradición, laico pero simpatizando con los movimientos religiosos, civil pero con participación de los militares.

El Baas se organizaba como un servicio secreto, aunque muy influido por el bolchevismo en la organización regional y comunal. Es ahí que Saddam, hijo de una familia pobre, encuentra el camino de su vida. Y esa es su diferencia con los demás estadistas árabes: Estos, en su mayoría, salen de familias de alta alcurnia o del ejército, lo que no es su caso.

Hussein se fue imponiendo en las filas del Baas durante los años 60 por su fuerza y su capacidad de acción, al mismo tiempo que el Baas subió escalones y se acercaba al gobierno.

Tras una serie interminable de golpes y contragolpes de Estado, el Baas toma el poder a principios de los 70, y Saddam Hussein es nombrado vicepresidente del líder baasista Ahmed Hassan El-Bakr. Como vicepresidente Hussein comienza a fortificar su propia plataforma: hace acuerdos de inversión con varios países de Europa, caso de Francia, y se inicia en la lucha contra las pretensiones de autonomía kurda.

En 1979 el presidente Hassan El-Bakr dimite por razones de salud y Saddam logra por fin la cabeza del Estado, adonde llega con sus sueños de Nabucodonosor, queriendo estar a la cabeza de un Estado árabe que incluyera a La Meca y a Damasco.

Entonces comienzan sus acciones: a los pocos meses Irán lo acusa de haber entrado a su territorio en una franja de 5 kilómetros, y ahí se inicia su guerra frontal contra el integrismo del ayatollah Khomeini.

En ese momento Saddam es visto por Occidente como un aliado en contra de Irán, razón por la cual recibe en 1982 una ayuda en armas de Francia por valor de 2,5 mil millones de dólares. Y Saddam se arma hasta los dientes. Para luchar contra Irán, pero también para reprimir a los kurdos, enemigos históricos del Baas por sus pretensiones de autonomía al lado de los chiítas.

La represión hecha por Hussein a lo largo y ancho del país es una de las más sanguinarias pues alcanza a su propio partido, ejecutando por razones políticas a todos aquellos que se oponen a su línea dura. Al mismo tiempo, Saddam ofrece al mundo la imagen de un Irak moderno, cercano a Occidente, y los gobiernos occidentales ven en él y en su influencia la posibilidad de alejar al mundo árabe de la mala sombra de los ayatollahs y el integrismo.

La guerra de gastos Pero la guerra contra Irán empobrece a Irak: los gastos militares se llevan más del 85 por ciento del presupuesto del Estado y las cuentas en rojo presionan a Hussein hacia Kuwait al que le pide una donación de 10 mil millones de dólares, pero los emires se niegan. Entonces, en 1990, Hussein se voltea contra Occidente y acusa a Estados Unidos de querer controlar el petróleo del Golfo, y el 2 de agosto lanza sus tanques contra el Emirato.

La continuación es conocida: el ultimátum occidental, la formación de un ejército aliado y la operación Tormenta del desierto .

Ahora Hussein vuelve a la carga queriendo poner a prueba la determinación de Clinton, esta vez luchando contra el embargo que estrangula su economía.\ Qué futuro le espera a la población iraquí de ahora en adelante? El embargo seguirá empobreciéndolos a ellos, y paradójicamente, fortaleciendo el poder de Saddam, el cual encuentra en él su caballo de batalla para encender las masas a su favor, esgrimiendo de nuevo el fantasma de Occidente como origen de todos los males.

De ser el aliado de occidente en la lucha contra el fundamentalismo islámico iraní, Hussein pasó a ser un demonio en la Guerra del Golfo.

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