QUE EL PLANETA NO SE MUERA DE SED

QUE EL PLANETA NO SE MUERA DE SED

El agua es ya un producto escaso en muchas zonas del planeta. Quienes padecen este problema son los 1.200 millones de personas pobres, de las cuales casi 800 millones sufren de desnutrición. La falta de agua potable es uno de los principales factores que entorpecen el desarrollo en diferentes regiones del mundo y que se han relacionado directamente con problemas de salud y deterioro del medio ambiente.

17 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Por eso, ante la creciente escasez e indebida distribución y uso del agua, la FAO eligió como lema del Día Mundial de la Alimentación El agua, germen de vida , centrándose en aquellas cuestiones relacionadas con el agua que afectan directamente la producción de alimentos y la calidad de la vida rural.

La idea es que el mundo asimile el mensaje de que el agua puede ya escasear en algunos países, pero el economizarla y utilizarla de forma adecuada podría garantizar un abastecimiento suficiente para el futuro.

Así, no se trata de lamentarse pensando que el agua se va a acabar, sino de mirar este recurso con otros ojos y comenzar a darle una mejor utilización, tanto para beneficio propio como de las demás comunidades, en especial aquellas en donde el recurso no es suficiente.

Ciclo del agua disponible Cada año la energía solar convierte 500.000 kilómetros cúbicos de agua de la tierra y del mar en vapor de agua, libre de contaminantes. Este vapor vuelve más tarde a la superficie en forma de lluvia o nieve pero no se deposita sobre la tierra y el mar en la misma proporción en la que se ha evaporado.

Cae más agua en la tierra (unos 40.000 kilómetros cúbicos) que la que se evapora de ella. Y es esta el agua que genera energía en las centrales hidroeléctricas, llena lagos y ríos, repone los acuíferos subterráneos y contribuye a eliminar la contaminación del agua provocada por la población humana.

Pese a que el agua se purifica constantemente en el ciclo hidrológico, la cantidad total existente en el planeta no puede ni aumentar ni disminuir. El agua es, por lo tanto, un recurso natural de carácter extraordinario, pero también finito. La mayor parte de ella (97,5 por ciento) es agua salada de escasa utilidad directa para la población. Otro 1,76 por ciento se encuentra encerrada en los casquetes de hielo y glaciares y tan solo el 0,4 por ciento del agua dulce del planeta se encuentra en los ríos, lagos depósitos, suelo, pantanos, la atmósfera y organismos vivos. El resto es agua subterránea de difícil acceso, lo que hace que la disponibilidad de agua por habitante sea cada vez menor.

Los hidrólogos estiman que el volumen de agua disponible y utilizable por la población humana es de 9.000 kilómetros cúbicos al año, lo que equivale actualmente a unos 1.800 metros cúbicos por persona al año, cantidad muy superior a la que se utiliza realmente.

Entonces, el verdadero problema no es la falta de agua. La hay en suficiente cantidad pero no está bien utilizada, es más, en algunas regiones es subutilizada.

Causas de la escasez Claro que no se puede desconocer que la falta de agua es un grave problema en algunas poblaciones y que es causa de múltiples problemas, algunos de los cuales se relacionan con la calidad de vida y la salud.

Entre las causas de la escasez de agua se encuentran las variaciones del clima en los lugares naturalmente secos con pocas e inseguras precipitaciones, como sucede en el desierto de Atacama donde, por ejemplo, no ha llovido en cinco años. Además, la situación se complica cuando en algunos años llueve mucho menos que en otros, causando resultados desastrosos. Se estima que unos 600 millones de personas viven en este tipo de regiones que tan solo reciben lluvias de unos 300 milímetros al año.

La actividad humana también puede provocar escasez de agua, a veces porque se abusa de ella en forma inconsciente y otra porque se piensa que hay tanta en el mundo que desperdiciarla no se notará o al menos no tendrá ninguna incidencia en el futuro de los países y naciones, y menos aún en su desarrollo.

En la mayoría de los países del mundo se hace un uso desmedido de agua limpia para la industria y la agricultura, donde, en cambio, podrían utilizarse aguas residuales tratadas. Pocos piensan en los beneficios de esta opción y se dedican a desperdiciar el agua de uso común.

A esto se suma otro delicado problema ecológico, la degradación del medio ambiente debido a la deforestación y al pastoreo excesivo que destruye la capacidad del suelo para almacenar agua con las consecuencias que esto trae.

Otra de las causas es el crecimiento demográfico y el aumento de la demanda a medida que se desarrolla la industria y la agricultura. Por tratarse de un recurso finito el agua no puede crearse, y cada vez que la población humana se duplica, se reduce a la mitad la disponibilidad de agua por habitante.

En 1940 el consumo total de agua era de unos 1.000 kilómetros cúbicos al año, cantidad que aumentó al doble en 1960 y volvió a duplicarse en 1990, año en que alcanzó los 4.130 kilómetros cúbicos. Se prevé que el consumo de agua en el mundo aumentará en otro 20 por ciento y llegará a 5.190 kilómetros cúbicos para el año 2000.

(Centro de Información de las Naciones Unidas) Contaminación del agua y presencia de enfermedades Cada año se vierten en ríos y corrientes de agua unos 450 kilómetros de aguas residuales. Para disolver y transportar de nuevo, se necesitan otros 6.000 kilómetros cúbicos de agua limpia, que representan las dos terceras partes de la disponible en el mundo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren en el mundo cuatro millones de niños a causa de las diarreas generadas por infecciones transmitidas por el agua. Ninguna de estas muertes se produciría si las normas de saneamiento, que los países desarrollados hace tiempo consideran fundamentales, se respetaran en los países en desarrollo. Incluso, a finales de 1990, el 31 por ciento de la población de los países en desarrollo no tenía acceso a agua potable inocua y el 46 por ciento carecía de un saneamiento adecuado. En las zonas rurales estas cifras eran mucho más altas.

En muchos lugares lo que debería ser agua dulce es en realidad una mezcla de contaminantes y organismos de cloaca potencialmente letal. En Indonesia, Nigeria y Colombia se han encontrado concentraciones de coliformes de más de tres millones de organismos por cien mililitros. Un reciente informe del Banco Mundial señala que en el Africa subsahariana el agua de beber contaminada y el escaso saneamiento contribuyen a las enfermedades parasitarias que son causa de más del 62 por ciento de todas las muertes, porcentaje que duplica al de América Latina y que es 12 veces mayor que el de los países industrializados.

Reduzca la escasez En teoría existe suficiente agua dulce en el planeta para mantener a una población varias veces más numerosa que la actual. Sin embargo, la desigual distribución de las precipitaciones, la contaminación y la degradación de la tierra han hecho que el agua disminuya en muchos países. La mejor solución al problema es tratar de conservarla.

Se puede bien aumentar su disponibilidad o usarla más eficazmente. En ambos casos es crucial el factor humano. Por ejemplo, la extracción de agua subterránea, la creación de sistemas poco costosos para desalinizar el agua de mar, la construcción de presas ambientalmente controladas y efectivos sistemas de riego en la agricultura son algunas de las alternativas para evitar el despilfarro (se desperdicia hasta un 60 por ciento del agua utilizada en el riego) y la contaminación de los ríos y lagos. En las labores domésticas también se puede ahorrar agua al lavar los carros con balde en lugar de manguera, al evitar fugas, instalar duchas economizadoras, reducir el tiempo de la ducha a la mitad, utilizar la lavadora al tope de su capacidad e instalar sanitarios de bajo consumo.

El agua será uno de los temas a desarrollar durante la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social en Copenhague (Dinamarca), entre el 6 y el 12 de marzo de 1995, como parte de ocho conferencias patrocinadas por la Organización de Naciones Unidas y como elemento integrante de un decenio dedicado al desarrollo, que ya ha convocado la atención mundial en la Cumbre para la Tierra y en la conferencia sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.

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