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Los valores que deja la Navidad

Los valores que deja la Navidad

Desde hace tres años, Martina Pombo, que solo tiene 6, no pide en su cumpleaños la última muñeca Barbie que salió al mercado u otros juguetes que ve en televisión. En su lista, en cambio, incluye pañales, juegos didácticos, cobijas y útiles de aseo, que luego regala a una fundación de niños discapacitados.

La idea fue de su mamá, pero ella la secunda porque está de acuerdo con que hay que ser “solidario y generoso”. Palabras que por esta época son populares, pero que pueden cobrar mayor sentido si se aprovecha la Navidad.

“Puede ser el pretexto y la coyuntura perfecta para idear proyectos en familia. Planes que nazcan de los mismos ni-ños y que sean a largo plazo”, explica la psicóloga María Elena López.

No tienen que estar necesa-riamente relacionados con dar objetos. De hecho, expertos en la enseñanza de valores recomiendan que se aproveche la época para explicar la importancia de los regalos intangibles.

“La idea no es solo que los papás compren un regalo extra para que el niño se lo dé a alguien necesitado. Es también que él entienda que hay cosas que no se compran, como una tarde de compañía con los abuelos de un ancianato”, afirma Sandra Díaz, psicóloga que trabaja en valores.

De esta actitud pueden salir proyectos como compartir sábados y viernes en la tarde con niños o adultos que no tienen en qué aprovechar su tiempo libre; lecturas en voz alta para reforzar competen-cias lectoras en pequeños con problemas de aprendizaje; clubes de tareas o deportivos, entre muchos otros.

“Lo importante es pensar en las necesidades del otro y no de uno mismo”, agrega Díaz.

No al consumismo Precisamente, hacerle el quite al narcisismo es lo que más piden los expertos. “La cosa más grave que le ha pasado al mundo es el modelo consumista, que lleva a buscar el goce de uno mismo y a no pensar en los demás”, señala el psicoanalista y miembro de la Academia Colombiana de Pedagogía Guillermo Carvajal.

En esa línea recomiendan mostrar a los niños las inequi-dades que existen en el país, para que conozcan conceptos como pobreza y miseria, y a la vez generosidad, caridad, igualdad y equidad.

“La Navidad y el Año Nuevo son momentos cargados de símbolos que sirven para que nazcan cosas nuevas, para que haya cambios en nuestras vidas” , señala la psicóloga María Isabel González.

“Sirven para estrechar vínculos, para que la gente se ponga de acuerdo en lograr sentimientos gratos. Todo eso es valor” , agrega.

CADA AÑO VUELVEN AL PUEBLO CON REGALOS .

Como en cualquier otro municipio del país, en Puerto Salgar (Cundinamarca) las vacaciones de fin de año son la oportunidad perfecta para que jóvenes que se van a la ciudad a estudiar una carrera se reencuentren y la pasen bien juntos.

Pero el motivo por el que 22 jóvenes de este pueblo vuelven a su tierra en Navidad va más allá.

Por estos días recogen regalos para hacerles una fiesta a los niños del pueblo. Van a las casas de sus vecinos, buscan a microempresarios y hasta contactan a organizaciones internacionales que puedan hacer su aporte.

Para ellos es una manera de aprovechar el tiempo libre que les queda y también una forma de ejercitar su espíritu solidario. Y ya hay varios inte-resados en apoyarlos.

A través de la Corporación Ícaro, que conformaron hace tres años, quieren superar la Novena de Aguinaldos y los 180 regalos que gestionaron el año pasado. Esperan reunir 4.000 regalos, para no dejar a ningún niño de Puerto Salgar por fuera.

“Además queremos crear la Copa Navideña de Microfútbol este año y hacer un desayuno a los ancianos el 24 de di-ciembre, que sea una integra-ción entre jóvenes adultos mayores”, explica Adrián Gutiérrez, vicepresidente de la Corporación, que trabaja en Bogotá y estudia administración.

CON FÚTBOL Y NOVENA SE HACEN AMIGOS.

Alejandro Carvajal, de 12 años, todavía recuerda con cariño a los tres amigos que consiguió en la última Novena que organizó su colegio para ayudar a niños que viven en la calle.

Los estudiantes del Colegio Rochester de Bogotá celebraron con los muchachos de la Fundación Niños de los Andes una Novena. Ese día les dieron regalos, jugaron fútbol y compartieron como amigos.

“Me gustó mucho haber estado con ellos. No me imagino cómo se deben sentir al ser rechazados. Es importante ayudarlos y compartir con ellos”, dice Alejandro.

También, el colegio, junto con la Fundación de ‘Papá Jaime’, convoca a los niños y sus familias para que participen en el programa ‘Brochazo de amor’.

En este proyecto los estudiantes y sus papás pintan las casas y les dan regalos a familias del barrio Codito, en el sur de Bogotá

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