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Controlar el ego

Controlar el ego

En la década de 1960, el psicólogo Walter Mischel propuso este desafío a muchos infantes de Stanford: si esperas 20 minutos mientras termino una labor te regalo dos bombones; si no quieres esperar te llevas un solo bombón ya mismo. El objetivo era ver qué pasaría después con los impulsivos y los que podían controlar sus impulsos y contener sus emociones.

Con el tiempo la diferencia emocional y social entre los que se apoderaron del bombón y los que podían demorar la gratificación fue notable. Los que resistieron la tentación a los cuatro años, ya como adolescentes eran más competentes en el plano social, personalmente eficaces, seguros de sí mismos y más capaces de enfrentarse a las frustraciones de la vida. Tenían mejores resultados académicos y menos posibilidades de derrumbarse si estaban sometidos a presión, confiaban y eran confiables. El estudio muestra lo importante que es el autocontrol y el aceptar límites para poder triunfar en la vida.Vives mejor cuando aceptas que no siempre lo que te gusta es lo que te conviene.

El estudio mostró que una tercera parte de los que se quedaron con el bombón, eran más propensos en la adolescencia a rehuir contactos sociales, a ser tercos e indecisos y a sentirse fácilmente perturbados por las frustraciones. Eran más desconfiados, irritables, creían que no obtenían lo suficiente y propensos a la envidia, la agresividad y los celos. Pasados tantos años seguían siendo incapaces de postergar la gratificación. El hecho es que cuando las emociones o los instintos te esclavizan, eres tu propio carcelero y tú mismo tienes la llave. Sólo eres verdaderamente libre si eres dueño de tus emociones, vives bien cuando tienes autocontrol y eres consciente de los delirios del ego. El ego es el yo soberbio que actúa dominado por impulsos como estos: yo tengo la razón, yo tengo más y sé más que tú, yo soy el mejor, yo domino este tema, yo hago lo que me da la gana.

Al ego le encanta brillar, busca aprobación, tiende a menospreciar a los otros, le cuesta pedir perdón y perdonar, difícilmente dialoga o delega y vive hechizado por el poder y el poseer.

Una de las historias más dañinas del ego se resume en esta convicción: “Yo tengo la razón y los demás están equivocados”. Muy peligrosa en el ámbito de las relaciones personales y las relaciones entre las naciones, las culturas y los credos. Lo cierto es que la verdad absoluta nunca se encuentra en las ideologías, las religiones y los sistemas de creencias. Estos sólo ayudan cuando están al servicio de la verdad. Por tanto, si quieres controlar el ego, y disfrutar unas buenas relaciones, mira cómo practicas estas siete sugerencias: 1. Crea el hábito de relajarte; 2. Reprograma tus creencias; 3.

Apóyate en afirmaciones; 4. Armoniza tus emociones; 5. Mejora tu diálogo interno; 6. Focalízate en lo que deseas; 7. Vive en sintonía con Dios. De todo eso sabía mucho Lao Tse cuando decía hace siglos: “El poderoso conquista a los demás, el sabio se conquista a sí mismo”. .

Escritor - Conferencista .

"Vives mejor cuando aceptas que no siempre lo que te gusta es lo que te conviene”.

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