CAMBIOS EN LAS JAL, TAMBIÉN DE PUERTAS PARA ADENTRO

CAMBIOS EN LAS JAL, TAMBIÉN DE PUERTAS PARA ADENTRO

Cuando se inició el proceso de descentralización, las sedes de las Alcaldías Locales eran (y aún hay algunas que continúan siendo) oficinas totalmente desmanteladas: escritorios, teléfonos y maquinas de escribir insuficientes y presentaban condiciones verdaderamente antihigiénicas. Durante 1993, las Juntas Administradoras Locales destinaron para el equipamiento local 1.240 millones.

10 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Desde que se contó con recursos propios, se hizo una fuerte inversión en la remodelación de las oficinas. Incluso algunas tuvieron que adquirir hasta una sede para poder funcionar.

La localidad que invirtió más recursos fue San Cristóbal, con 281 millones de pesos y la que menos fue Fontibón con 10 millones de pesos.

Se solucionaron problemas tan viejos como los que afectaban a las localidades de Santafé y La Candelaria. La primera invirtió 55 millones de pesos y la segunda 23 millones de pesos.

Ambas funcionaban en una misma casona que estaba a punto de desplomarse, ubicada en el barrio La Candelaria.

Allí existían inconvenientes de todo tipo como, por ejemplo, que no contaban con un lugar para almacenar lo que se decomisaba en los operativos; así que era habitual ver el escritorio del asesor jurídico junto a un costal repleto de salchichón, un guacal de piña o un bulto de cilantro.

La situación llegó a extremos como que los dos alcaldes compartían el mismo escritorio y establecieron turnos para usarlo.

Hoy esa situación cambió. La Alcaldía de Santafé tuvo que buscar sede propia, la cual está ubicada en la carrera 4a. con calle 23.

La historia Hay otras localidades que siempre han estado situadas en casonas históricas pero abandonadas, como es el caso de Usme, Fontibón, Barrios Unidos y Usaquén.

En el caso de Usme, (donde se invirtieron 41 millones de pesos) cuenta el alcalde, Carlos Salazar, que su despacho era un sitio oscuro, con goteras y humedad en las paredes.

En el caso de Fontibón, dice el alcalde, Omar Cifuentes, que había un patio a donde iba a parar todo lo que se decomisaba hasta el punto de parecer un gran cuarto de San Alejo. Lo grave es que era la carta de presentación porque todo el que debía hacer una diligencia, debía pasar por allí.

Ahora, luego de la inversión realizada, en Usme, no solo se arregló el despacho del Alcalde sino que se instalaron cubículos para las diferentes áreas de trabajo de los funcionarios de la alcaldía.

En Fontibón, el patio volvió a recuperar su cara y hoy es un sitio que es utilizado por los visitantes para descansar.

En Barrios Unidos, la remodelación se hizo a todo nivel, desde colocar puertas y escritorios hasta tener máquinas de escribir y un conmutador con varias líneas de derivación.

Pero antes de comenzar a atender esas prioridades, la mayoría de las localidades comenzaron por sistematizar la información, algo así como ponerle orden al trabajo que adelantan.

Sin embargo, los gastos de funcionamiento fueron mínimos. Las JAL invirtieron durante el año pasado cerca de 64 millones de pesos.

(RECUADRO MAC)

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