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EL CARTUCHO , OTRA VEZ

EL CARTUCHO , OTRA VEZ

Hace tres años la calle del Cartucho estaba de moda. En efecto, la conciencia colectiva de los bogotanos se había conmovido al enterarse de la existencia de ese mundillo sórdido y misterioso donde convivían recicladores -trabajadores y esforzados-, cartoneros, ñeros y poetas locos, con atracadores, bandidos, basuqueros, drogadictos, pordioseros, vagabundos, prostitutas, travestis, perros, gatos, ratas, ratones, niños y ancianos. En ese entonces la prensa publicaba informes; en la radio se hacían reportajes; los noticieros de televisión dedicaban muchos minutos a los integrantes de esa corte de los milagros. El Comanche , comandante de las huestes del Cartucho , era un personaje nacional. La Primera Dama lideraba jornadas de salud y de atención especial a niños y ancianos con la participación del ICBF y de la Secretaría de Salud. Las Juventudes por Colombia organizaban jornadas cívico-recreativas en coordinación con la Policía, que además había reforzado su vigilancia sobre e

Ciertamente, ese entusiasmo redundó en beneficio de los habitantes del Cartucho . Durante unos meses abrigaron la esperanza de que las entidades oficiales y el sector privado de alguna manera les compensarían la deuda social acumulada con ellos.

Hoy el panorama es, otra vez, desolador.

Son muy pocos los que -como antes de los días de popularidad del Cartucho - siguen empeñados en impulsar algunos programas de apoyo y solidaridad social.

Es esa una triste costumbre colombiana. Nos entusiasmamos, nos conmovemos, lloramos, conseguimos unos pesos y luego nos volvemos a olvidar de aquello que había logrado tocar nuestras fibras más sensibles.

El miércoles último, la crónica judicial de EL TIEMPO reseñó el asesinato de seis indigentes en una sola noche, en la calle del Cartucho.

La jornada empezó pasadas las cuatro de la mañana. Los muchachos de la once , menores de edad, fueron asesinados a balazos mientras en el segundo piso de la misma edificación una veintena de adictos se hallaba consumiendo basuco. Los asesinos dispararon contra sus víctimas y luego arrastraron sus cuerpos hasta la acera. Nadie se inmutó allí -dice la crónica- pues a diario, cuando no hay un muerto hay al menos un atraco.

El remate es aún peor. En la misma casa otro adolescente, socio de las víctimas, ofuscado y embasucado, asesinó de una cuchillada en el cuello a otro indigente. Dos hombres y una mujer, que también consumían basuco, envolvieron su cuerpo en una bolsa y lo arrastraron hasta la puerta de la vivienda. Cuando llegó la Policía, éstos últimos fueron capturados, pero los asesinos huyeron todos.

Por qué se abandonaron los programas en la calle del Cartucho? Por qué la Policía ha bajado la guardia en la zona? Por qué proliferan los expendios de basuco? Por qué languidecieron los programas sociales? Por qué hay muertos casi a diario en una misma calle? Por qué la Alcaldía Menor de Santa Fe y la Alcaldía Mayor no les dan permanencia a las acciones que se han emprendido? Por qué las otras entidades han perdido el entusiasmo de hace tres años? Será porque ya no hay reflectores, grabadoras, micrófonos y reporteros? Será porque pasó de moda?

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