Secciones
Síguenos en:
Pinochet, un patriota calumniado

Pinochet, un patriota calumniado

Pobrecito Pinochet, lo maltratan. Aparte de vivir 90 años con un cerebro del tamaño de un frijolito, ni muerto tiene tranquilidad. De niño, en el colegio se burlaban de su voz delgadita gritándole: “Picho-picho mariquita, tienes voz de muñequita”. De 16 años entró a la Escuela Militar y los coroneles le decían que con esa voz de pajarito nunca llegaría a capitán porque en ese grado exigen voz de macho, como la mía. Y les advierto que no aspiro a ser capitán: sigo como ex soldado de artillería.

No sean injustos con Pinochet, que el pobre hoy está en la pila más caliente del infierno. Pobre tipo, se casó con Lucía Hiriart, una mujer ambiciosa, violenta, mal hablada y con gran lujuria por el poder, los diamantes, los edificios, los autos y el oro por libras. Ella empujó a su marido a robarle 57 millones de dólares al gobierno chileno, que iban para construir hospitales, ancianatos y colegios populares. Pinochet era un marido noble y generoso, porque con ese robo le compró a su amada Lucía 37 libras de oro que le depositó en Hong Kong en el Beijing Bank, reforzándole los 16 millones de dólares que le tenía en bancos de Boston.

Todo Chile sabe que a Pinochet lo mangoneaba ella. Tanto, que le exigió arrasar con esos ‘izquierdistas subversivos’ que seguían al poeta Neruda, a Miguel Enríquez, Orlando Letelier, Víctor Jara, Luis Corvalán, Carlos Altamirano, Alain Touraine, Joan Garcés, y a los abogados, sociólogos y profesores antifascistas seguidores del político y médico socialista Salvador Allende. Se lo cuento muy en serio: Allende fue mi último jefe político y al morir en el bombardeo pinochetista quedé en el limbo. Por eso me fugué a la seria, humana y frívola ideología de las peluquerías.

Pobre Pinochet, víctima de Lucía, que aún desayuna con alacranes y mantiene su talante de pantera. Fue ella quien lo empujó a montar esos criminales grupos que cometieron atropellos, torturas y fusilamientos en Chile.

Ayer, en mi peluquería señorera, 17 mujeres hablaron horrores de Lucía Pinochet. A la vez, hablaron maravillas de la inigualable Regina Once que, dichosa, declaró que, tras cuatro matrimonios, decidió hace 20 días despachar para la quinta porra a su último marido y que su divorcio es un grito de libertad que celebrará feliz con tres ruidosas fiestas en Cali, Medellín y Bogotá.

Bravo, Regina, por invitarme a tus fiestas y por hacer de tu divorcio un grito feminista, una bandera de liberación que dice: ‘Marido gritón, que lo reeduquen en la casa materna’. Bravo, Regina. Millones de mujeres quieren imitar tu ejemplo. A mis amigos divorciados y viudos, hoy rentados, mayorcitos, interesantes y vanidosos, les he dicho que dos mujeres millonarias, Lucía y Regina Once, están buscando nuevo marido. Búsquenlas rapidito antes de que se les adelanten los ‘play boys’ y los ‘churros’ polistas colombianos, chilenos o argentinos

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.