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Llegan los gigantes

Llegan los gigantes

La compra de TV Cable por el magnate de las comunicaciones Carlos Slim, sumada a la de Superview y CablePacífico, representa un fuerte signo de la consolidación de la industria de las telecomunicaciones en Colombia.

El creciente interés de inversionistas extranjeros muestra que la confianza internacional en el país aumenta, como lo prueban, en el mismo sector, la compra del control accionario de Telecom, la venta de OLA y Orbitel, la multiplicación del número de usuarios de teléfonos móviles y la posible venta de ETB, que acaba de anunciar una inversión de cerca de 50 millones de dólares para ofrecer TV paga por sus redes.

¿Hacia dónde van esos titanes? ¿Qué representan sus movidas para el ciudadano y el país? ¿Está preparado el Estado para garantizar a los inversionistas un marco jurídico estable, y, a la vez, para evitar que el duopolio de mexicanos y españoles impida a los usuarios disfrutar las ventajas de la competencia? Porque lo sucedido no tiene antecedentes y es la consecuencia de un complejo y elaborado tablero multinacional de inversiones. Basta observar las recientemente hechas por el grupo Slim en República Dominicana y Venezuela y en un cable submarino o su posición en el mercado celular en Latinoamérica para comprender que estamos frente a la consolidación de las comunicaciones del continente.

* * * * Un interés particular en el sector llevó a los mayores bancos privados del mundo, como HSBC-Banistmo, JP Morgan y UBS, a abrir oficinas en el país. Sus análisis convergen en que Colombia, económicamente, va por buen camino y, al parecer, ninguno se quiere quedar por fuera.

De esta consolidación, el ciudadano común debería esperar mejores y más variados servicios, a mejores tarifas, a través del llamado Triple Play o convergencia de voz, imagen y sonido por la misma red. La banda ancha debería convertirse en el estándar y esto puede suceder siempre que se garantice la justa y leal competencia.

La nación gana con la creación de mejor infraestructura y con la buena marcha de las inversiones extranjeras, pues son la mejor señal para que otros inversionistas se aventuren. Pero cuando Arturo Elías Ayub, yerno de Slim y portavoz de Telmex, anunció que las inversiones recientes de su grupo esperaban aprobación del regulador colombiano, tocó un punto sensible: la duplicidad de potestades que aún existe entre la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) y el Ministerio de Comunicaciones.

* * * * De seguir las cosas como están, la CNTV se convertiría en un factor de retraso para esta convergencia e incluso podría desestimular la llegada de más inversión. En momentos en que están por decidirse temas tan cruciales como el protocolo que elegirá Colombia para la TV digital, no parece aconsejable seguir en esa línea.

Siguiendo el ejemplo de otros países, se debe consolidar un único regulador de la convergencia, quien deberá estimular la creación de jugadores de nicho, del Quad Play –un paso más allá del Triple–, que implica la comercialización de celulares junto con los demás servicios, o el que operadores de nicho puedan comercializar servicios a través de redes establecidas que no son de su propiedad.

Esto solo lo puede hacer un ente neutro, con vocación tecnológica, que, junto con Planeación, establezca la visión sectorial del país. El que Telefónica de España no haya recibido aún la licencia para prestar servicio de TV satelital, primero con el argumento de la ausencia de una valoración de la misma y ahora por el supuesto interés de otros operadores en este mismo tipo de licencia, sugiere que la CNTV carece de la vocación y la agilidad para enfrentar la acelerada convergencia.

* * * * La consolidación del sector continuará, pues, con cerca de 1,5 millones de usuarios de cable en el país y otras empresas con enorme potencial, hay espacio para mucho más. Bienvenida la inversión extranjera que estimule la competencia leal entre empresarios que asumen los riesgos, generan empleo y mejoran nuestra plataforma tecnológica, así como las ventajas para los usuarios, que les permiten crear sólidas industrias transnacionales.

Pero el balón está en manos del Estado y de su capacidad para afrontar este duelo de titanes en beneficio del interés común.

editorial@eltiempo.com.co .

El creciente interés de multinacionales de las comunicaciones en empresas nacionales es bienvenido, pero plantea preguntas.

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