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Soluciones permanentes, no alivios temporales

Soluciones permanentes, no alivios temporales

Publicamos en nuestra edición de ayer un interesante documento sobre las consecuencias fiscales de las reformas económicas que se están tramitando en estos momentos en el Congreso, preparado por Verónica Navas, la directora de Estudios Económicos de Corredores Asociados -firma comisionista de bolsa. En ese análisis profundo se llama la atención sobre el deterioro de la calidad del proyecto de reforma tributaria y del proyecto de transferencias para efectos de saneamiento de las finanzas públicas. Dice la autora:

“…Ambas reformas se han ido mutando, alejándose sustancialmente de las propuestas originales y por ende cambiando su impacto sobre la situación fiscal… La nueva versión de la reforma a las transferencias representa un incremento en el déficit del Gobierno Central con respecto a lo contemplado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo como el déficit sostenible para lograr una reducción de la deuda pública a 30 por ciento del PIB en el año 2017.

Dicha diferencia con el déficit fiscal inicialmente programado asciende a 0,1 por ciento del PIB durante los primeros cuatro años y posteriormente continúa creciendo hasta alcanzar a 0,4 por ciento del PIB en el 2016… La última versión de la reforma tributaria no tiene un impacto neutro sobre el recaudo (como era el propósito original del Gobierno) sino que por el contrario es negativo. A partir del año 2008, se presenta una pérdida de recaudo de 0,4 por ciento del PIB anualmente…”.

La conclusión es muy preocupante: “Las nuevas versiones de las reformas económicas implican que el déficit del Gobierno Nacional Central se mantendrá cercano a 5,5 por ciento entre el 2008 y el 2010, bastante por encima de lo requerido para garantizar la sostenibilidad fiscal en los términos planteados por el mismo Gobierno en el Marco Fiscal de Mediano Plazo”.

Es verdad que en materia de transferencias, a pesar del deterioro en la calidad de la propuesta oficial, el impacto fiscal de la reforma será mejor que haber mantenido las transferencias ligadas a los ingresos corrientes de la nación. También es cierto que no es fácil que el Congreso apruebe sin retoques esta iniciativa que favorece al Gobierno Central pero que perjudica a las regiones.Y no se puede desconocer que en el proyecto tributario hay algunas mejoras marginales (salvo la contribución para financiar las actividades de la Seguridad Democrática, que sí es un monto significativo, para una causa plenamente justificada). Pero lo que es un hecho irrefutable es que las finanzas públicas no se van a mejorar como se había comprometido el Gobierno y como necesita la economía colombiana para despejar de una vez por todas los nubarrones fiscales que se ciernen sobre el panorama.

Así pues, en cuestión de Hacienda Pública, este año la administración Uribe se raja. Porque el alivio financiero que brindan las cuantiosas privatizaciones (bienvenida) es temporal, cuando lo que se necesitan son soluciones permanentes (como hubiesen podido ser este par de reformas si el Gobierno hubiese ejercitado mucho mejor su músculo político)

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