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El tránsito a la formalidad: hora de la inclusión

El tránsito a la formalidad: hora de la inclusión

Si la suma de colombianos en el desempleo y en el subempleo ronda los diez millones, cómo se explica que la sociedad viva y muestre señales de vigor económico, se incremente el consumo y la demanda ofrezca manifestaciones de animación que no admiten dudas.

La verdad, sin soslayar el drama social de la nación, es que en la economía actúan cotidianamente, muchas fuerzas económicas y múltiples manifestaciones de operaciones mercantiles, fabriles y de servicios, no reconocidas por la institucionalidad, ni por los marcos regulatorios del sistema económico formal.

Lo que no se quiere admitir es la existencia de una enorme economía informal, cuyo origen se explica en gran medida por los costos de transacción desproporcionados, las barreras de entrada a la formalidad, la presión tributaria, el exceso de trámites, y la exclusión impuesta por los grandes intereses económicos, hijos de un mercantilismo que no acabamos de superar, el cual opera como una gran alambrada custodiada desde diferentes garitas ocupadas por la guardia burocrática del estado. Un aparato excluyente, una formalidad hostil propia de un capitalismo vergonzante y subdesarrollado.

Así se ha configurado una inecuación donde la sumatoria de los costos de actuar en la economía formal menos la sumatoria de los beneficios de ejercer la actividad económica dentro del sistema, es mayor o igual a la sumatoria de los costos de operar en la economía informal Y cuáles son, entre muchos, esos factores de costo de transacción o esas barreras de acceso a los factores o a los beneficios e incentivos que hacen de la informalidad un mejor negocio. En primer término, los costos de iniciación tales como la escrituración, el registro de instrumentos, el registro mercantil, los permisos y las licencias. En segundo, toda la carga impositiva en los órdenes territorial y nacional, los impuestos directos e indirectos, los trámites y procedimientos, los cargos adicionales al consumo en los servicios públicos, las sobretasas, el 4 por mil, los gastos bancarios, las comisiones, los costos relacionados con la logística, las gestiones ante el estado y la lentitud operativa de los sistemas judicial y aduanero.

En el frente de los beneficios e incentivos, conspiran contra la formalización retributiva los engorrosos trámites para acceder a incentivos como los fondos de promoción, los beneficios por contribuciones al desarrollo tecnológico y la innovación, la baja cobertura de los programas de promoción de exportaciones, encadenamiento y desarrollo económico local, la marcha lenta de las agendas de conectividad y modernización de la gestión pública, y el difícil acceso al crédito así como su costo cuando se incluyen los trámites, las reciprocidades y los colaterales por servicios bancarios.

La informalidad también entraña costos propios de una operación cargada de atajos. Información dual, manejo de efectivo, proliferación de documentos privados, escasa configuración de derechos, dificultad para acceder a la solución de controversias en el ámbito público, pérdida de oportunidades comerciales e invisibilidad de los negocios son algunos de ellos.

Sin embargo, exploraciones realizadas por Acopi y Cinset dan cuenta de procesos de modernización y reducción de costos en la economía informal, así como de graves tendencias a la desformalización de pequeños negocios, donde se presentan retornos desde la economía formal.

ECONOMIA SUBTERRANEA Y ECONOMIA INFORMAL La influencia criminal del narcotráfico con todos sus tentáculos provoca confusiones y linderos de trazo difuso en operaciones económicas no formales. Las relaciones entre compra de activos y lavado de dólares, contrabando y flujos irregulares de divisas, corrupción pública y privada en la contratación, entre otras, provocan una mala apreciación sobre fenómenos que comportan diferencias no sutiles sino esenciales y frente a los cuales es necesario hacer distinciones técnicas y aún en el complejo terreno de la consideración ética de lo económico.

En Colombia operan diferentes variantes de la economía en su relación con la estructura institucional y legal. Hay actividad económica legal con pleno cumplimiento de obligaciones y ejercicio cabal de derechos; actividad económica formal con manifestaciones de elusión y evasión; actividad dual, es decir, una parte del negocio con plena observancia de las regulaciones y otra parte con cumplimiento parcial o nulo; actividad inilegal donde no hay marco regulatorio aplicable; actividad, donde el marco regulatorio favorece interpretaciones o esguinces (ni se viola, ni se cumple la Ley); actividad ilegal, clandestina o subterránea, con carácter típicamente delictivo.

Desconocer esa realidad es no sólo una expresión de moralismo vulgar, sino una estrategia de poderosos núcleos interesados en preservar un statu quo decadente que profundiza la exclusión, fragmenta la sociedad y crea segregación tecnológica y jurídica.

Las actividades que hacen tránsito desde la informalidad deben pasar largos períodos para lograr la aceptación de las instituciones y para alcanzar la inclusión económica. La propia dirigencia de la economía formal discrimina a estos sectores y quizás sin proponérselo, promueve un cierto grado de subapreciación social de actividades vitales para la economía y el empleo.

Empero, es impresionante el relacionamiento de la ciudadanía con la economía informal. Esta resulta -consecuencia de la inecuación reseñada - ser muy competitiva en términos de precio, localización y fluidez. El consumidor construye relaciones de confianza y así se configuran circuitos económicos de gran significado, transando magnitudes insospechadas. Curiosamente, el sector formal que declara su aversión hacia estas manifestaciones de ‘competencia irregular’ se lucra de tales relaciones y contribuye en la fabricación de métodos y conectores de muy diverso tipo.

EL AGOTAMIENTO DE LA VIA REPRESIVA Sin establecer las diferencias entre las expresiones de informalidad, las posiciones de la dirigencia en buena parte de los núcleos empresariales formales, están afectadas por la descalificación general, la estigmatización, la ambivalencia y la inconsistencia ética. Así, mientras se pide reprimir o al menos no permitir la informalidad, se captan los flujos de liquidez del sector y se le vincula al torrente del consumo de tecnología y activos reserva de valor, imitando la actuación de los consumidores cuya preferencia está más ligada con el precio que con la trazabilidad jurídica de la oferta.

La vía represiva termina concentrándose en actividades de control y decomiso de la venta ambulante, una de las manifestaciones más extensas pero de menor significado económico de la informalidad. Entre tanto, expanden, desarrollan y consolidan sus procesos múltiples ramos de la actividad no formal, muchos de ellos esperando un cambio en las reglas de juego hacia una formalidad racional y algunos incluso, pidiendo al estado ser regulados para salir de la alegalidad o de la inilegalidad. Entre tanto, sectores con bajas tasas de ganancia en la economía formal, sin acceso a los beneficios o estímulos institucionales, algunos con restricciones como consecuencia de situaciones transitorias de morosidad en la crisis de la segunda mitad de los noventas, viven procesos de desformalización o de dualismo y profundizan la fragmentación cualitativa de la economía.

Existen amplios núcleos en procesos de desformalización especialmente en actividades de comercio y servicios y la expansión de la informalidad continúa bajo la más amplia gama de modalidades. Operaciones financieras no reguladas, mercado extrabancario de préstamos y descuento de facturas; circulación de títulos valores sin pago de impuesto a transacciones (cheques laminados, operaciones en efectivo); corretaje de seguros internacionales, subdistribución de tiquetes aéreos; ventas piramidales no reguladas; comercio de bienes raíces y procesos no registrados de transformación urbana, servicios médicos, odontológicos y optométricos, hospedería y alojamiento no regulados, mercado secundario de automóviles y motocicletas; negocios de gastronomía, mesa y bar bajo formas jurídicas de clubes u organizaciones filantrópicas; mercados de bienes usados; servicios educativos y culturales, transporte informal, ‘servicios públicos domiciliarios’, estructuras de capitalización y ahorro, servicios postales, servicios de mantenimiento y reparación, servicios de vigilancia, de telefonía e impresión y múltiples servicios profesionales.

DESARROLLO DE SECTORES INCORPORADOS En los casos en los cuales la política pública y el desarrollo institucional han interpretado las tendencias y apreciado las magnitudes y los significados de los agregados económicos del sector informal, se han producido estrategias de incorporación que arrojan resultados positivos en el ciclo de los últimos 25 años. Un caso notable es el de los juegos de suerte y azar que realizan grandes aportes al empleo y a la financiación de la salud. Este sector fue reconocido legalmente en 1982 e inició un proceso complejo de asimilación del marco regulatorio.

En 1990, los ponentes de la Ley 50, el entonces senador Alvaro Uribe Vélez y Juan Alfredo Pinto, facilitamos la inclusión en el Código Laboral de un régimen propio para la gestión humana en las empresas del ramo. El sector ha venido depurándose, incorporando tecnología para el manejo en línea de las operaciones y consolidando organizaciones empresariales de importancia, las cuales transfieren voluminosas rentas a la salud.

HACIA UNA ESTRATEGIA DE INCLUSION El proceso orientado a favorecer el tránsito desde la informalidad hacia la formalidad debe impulsarse por medio de una gran política de estado que comprenda las siguientes estrategias: Cambio de la orientación política: de la persecución a la persuasión incorporante; modernización del sistema de propiedad y programa nacional de titulación; banca de oportunidades y habilitación de redes; reducción de costos de transacción y cambios en la tributación; nueva reforma institucional para la eliminación del trámites; política social para el sector informal; reforma hacia la progresividad y gradualidad del registro mercantil; agenda digital mipyme; economía Solidaria y asociatividad para la formalización y cultura de inclusión económica.

Presidente de Acopi .

"La influencia criminal del narcotráfico con todos sus tentáculos provoca confusiones y linderos de trazo difuso en operaciones económicas no formales”.

"Las actividades que hacen tránsito desde la informalidad deben pasar largos períodos para lograr la aceptación de las instituciones y para alcanzar la inclusión económica”.

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