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Efecto fiscal de las reformas económicas

Efecto fiscal de las reformas económicas

Directora de Estudios Económicos Corresdores Asociados Dos reformas económicas cruciales avanzan en el Congreso: la reforma tributaria y la reforma a las transferencias. La importancia de estas reformas radica esencialmente en su incidencia sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas. (VER CUADRO)

Por ende los mercados permanecen atentos a su aprobación ya que de la misma depende que se le mejore la calificación a la deuda colombiana.

Sin embargo, es necesario seguir de cerca la evolución de estas reformas en la medida en que ambas han ido mutando, alejándose sustancialmente de las propuestas originales y por ende cambiando su efecto sobre las finanzas públicas.

En el caso de la reforma al Sistema General de Participaciones, el objetivo inicial del Gobierno era mantener las transferencias a las regiones desligadas de los ingresos corrientes de la Nación, garantizando su crecimiento en términos reales mediante una fórmula, tal como ha sucedido desde el 2001.

Con este propósito el Gobierno presentó inicialmente en su reforma una fórmula escalonada mediante la cual las transferencias presentarían un crecimiento equivalente a la inflación más 3,5 puntos porcentuales entre el 2009 y el 2010, para garantizar el cumplimiento de la cobertura total en salud y educación durante el gobierno del presidente Uribe, y posteriormente éstas crecerían a una tasa equivalente a la inflación más 2 puntos del 2011 en adelante.

Es importante tener en cuenta que esta propuesta inicial ya se alejaba de lo contenido inicialmente en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (Mfmp) presentado por el Gobierno en julio del 2006, donde se suponía que las transferencias crecían a una tasa equivalente a la inflación más 2,5 pp, continuando con la fórmula vigente en el 2008.

La versión de la reforma aprobada el pasado miércoles 6 de diciembre por el Congreso propone que los recursos destinados a los departamentos y municipios presenten un crecimiento equivalente a la inflación más 5 puntos entre el 2008 y el 2009, 4,5 pp en el 2010 y 4 pp entre 2011 y 2016.

Esta nueva versión de la reforma representa un incremento en el déficit del Gobierno Central con respecto a lo contemplado en el MFMP como el nivel de déficit sostenible para lograr una reducción de la deuda pública a 30 por ciento del Producto Interno Bruto, PIB, en el año 2017.

Dicha diferencia con el déficit fiscal inicialmente programado asciende a 0,1 por ciento del PIB durante los primeros cuatro años y posteriormente continúa creciendo hasta alcanzar 0,4 por ciento del PIB en el 2016.

Vale la pena resaltar, que considerando que el Gobierno pretende alcanzar cobertura total en salud y educación para el año 2010, a partir de dicho año las transferencias deberían crecer con la tasa de crecimiento de población, estimada por el Departamento Nacional de Planeación en 1,03 por ciento.

Sin embargo, la versión actual de la reforma contempla una tasa de crecimiento de tres puntos por encima de la tasa de crecimiento de la población del 2011 en adelante.

Si bien la aprobación de la reforma a las transferencias en su primera vuelta en el Congreso constituye una señal positiva en cuanto a su trámite, es necesario tener presente que dicha reforma ya dista bastante de su versión original, y de lo que se consideraba como su nivel fiscalmente sostenible.

Tratándose de una reforma constitucional, aún faltan 4 debates lo que implica que todavía hay espacio para mayores modificaciones a la reforma, en contra de los intereses del Gobierno en términos de sostenibilidad fiscal.

EN LA REFORMA TRIBUTARIA SE BUSCABA QUE FUERA NEUTRAL De otro lado, el martes 21 de noviembre se aprobó en primer debate en el Congreso la reforma tributaria.

Esta semana continúa su trámite en las Plenarias de Senado y Cámara.

Pero, nuevamente, el texto aprobado dista significativamente del propuesto inicialmente por el Gobierno.

La iniciativa del Gobierno no buscaba incrementar el recaudo, sino por el contrario mantenerlo en 15,8 por ciento del Producto Interno Bruto, PIB, compensando la pérdida de recaudo que habría ocurrido por la finalización de varios impuestos transitorios cuyo recaudo ascendía a 0,6 por ciento del PIB.

El objetivo fundamental de la reforma era hacer al sistema tributario más eficiente, equitativo, simple y sobre todo, más atractivo para la inversión, para por esta vía promover el crecimiento económico.

Con esto en mente, se buscaba reducir el impuesto de renta corporativa de 38.5 por ciento, la más alta en Latinoamérica, a 32 por ciento en dos años.

Sin embargo, la propuesta actual contempla una tasa de impuesto a la renta de 35 por ciento.

De la misma manera, el proyecto de reforma inicial buscaba reducir el número de tarifas de IVA de 9 a 4, ampliando la base tributaria e incluyendo un mayor número de productos bajo la tarifa general de 16 por ciento.

Sin embargo en su nueva versión se logra reducir el número de tarifas tan sólo a 6.

Como se observa en el cuadro 2, la versión aprobada de la reforma tributaria no tiene un impacto neutro sobre recaudo, sino que por el contrario es negativo.

A partir del año 2008, se presenta una pérdida de recaudo de 0,4 por ciento del PIB anualmente.

La pérdida más sustancial se presentó en el IVA, donde se esperaba, inicialmente, incrementar el recaudo en 0,4 por ciento del PIB anualmente, esencialmente a través de la inclusión de un mayor número de bienes en la tarifa del 10 por ciento.

En su versión actual, los cambios en el IVA representan un incremento en el recaudo que asciende a tan sólo la mitad de lo inicialmente propuesto La caída en el recaudo que se observa en el cuadro anexo se obtiene tras descontar el recaudo correspondiente al impuesto al patrimonio, que como tal desaparece y es reemplazado por un impuesto de guerra con destinación específica para el sector defensa.

De acuerdo con las estimaciones de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Dian, mediante este impuesto se recaudaran aproximadamente 2 billones de pesos anualmente durante un período de cuatro años.

Estos recursos serán utilizados para cubrir un mayor gasto asociado al conflicto interno y por ende no tendrán impacto fiscal.

Las nuevas versiones de las reformas económicas implican que el déficit del Gobierno Nacional Central se mantendrá cercano a 5,5 por ciento entre el 2008 y el 2010, bastante por encima de lo requerido para garantizar la sostenibilidad fiscal en los términos planteados por el propio Gobierno en el Marco Fiscal de Mediano Plazo.

"Es importante tener en cuenta que esta propuesta inicial ya se alejaba de lo contenido inicialmente en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (Mfmp) presentado”,

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