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La receta taquillera de Dago

La receta taquillera de Dago

Dago García dice que pensó tener la receta perfecta para que no le molestara lo que dicen los críticos de sus películas: no leyéndolos. “Pero siempre llega algún hp que me dice, ‘oiga Dago, ¿leyó lo que escribieron de su película?”, cuenta.

Eso sí, les guste o no su cine a los críticos, este año, con Las cartas del gordo, completa su novena película y su quinta en serie, después de que hizo, en 1995, La mujer del piso alto, con Ricardo Coral. Más allá de consideraciones cinematográficas, el de Dago es un fenómeno en una exigua industria cinematográfica como la nuestra. De hecho, algunos lo comparan con los años dorados de los filmes de Gustavo Nieto Roa, como El taxista millonario (1979) o El inmigrante latino (1980).

Todos los 25 de diciembre, Dago, actual vicepresidente de producción de Caracol Televisión, tiene lista una película, que siempre estrena primero en el sur de Bogotá y que, invariablemente, le deja algo de dinero para hacer la del próximo año. Este productor y escritor de televisión de series tan famosas como Pedro el escamoso o La saga, no niega ni le avergüenza aceptar que su cine tiene mucho de televisión y que es comercial, porque, asegura, es ante todo “un tipo de televisión que hace películas”.

En su caso, dice que el cine es una fascinación y una cita anual que no puede perderse por nada del mundo y que por eso trabaja siempre con la misma fórmula, que trató de desmenuzar y revelar para EL TIEMPO.

¿Es su cine telenovelesco o televisivo? Telenovelesco para nada. La telenovela tiene una marca argumental, que es una historia de amor. Tal vez la parte narrativa.

¿Entonces televisivo? Totalmente. Una de las críticas que más recibo es que en mis películas reproduzco una estética televisiva. Y así es. No puedo sustraerme de lo que soy y creo que el entretenimiento, como lo entiendo, es coherente con la estética de la televisión.

Y usa la misma iconografía en sus películas y en sus telenovelas, de la clase media colombiana, el fútbol, la vida de barrio… No me avergüenzo de esa conexión. No me parece mal, mientras sean las películas que quiero hacer y el público responda a ellas.

¿Qué opina de que lo comparen con Gustavo Nieto Roa, por su éxito comercial? Me encanta. Hay que tener bien claro que solo se puede tener continuidad en el cine cuando se está conectado con el público. Con Gustavo coincidimos en que el cine para nosotros es también entretenimiento. El cine no es solo expresión o una mirada crítica sobre el país o una postura estética, sino también entretenimiento.

¿Cuánta taquilla es suficiente para su próxima película? 350 mil espectadores, más o menos. La más taquillera fue La pena máxima, con 500 mil espectadores.

¿Cuál es la receta para que una película le dé para la siguiente? Que me guste a mí, que tenga una dosis equilibrada de humor y nostalgia, y que sea una historia de la gente anónima. En mis películas, a mis protagonistas no les pasan grandes cosas, ni son grandes héroes. Sufren dramas cotidianos, como comprar un carro (El carro), que el abuelo se enamoró (Mi abuelo, mi papá y yo)… Y apelar a la caricatura de lo colombiano...

Una de las herramientas dramatúrgicas de la comedia es la caricatura. Usted no puede hacer una comedia como las que hago yo sin caricatura. A veces, los críticos convierten ciertos géneros en criterios de valoración y estos son el deber ser. Entonces, si no es humor negro, es chabacanería.

Además, cuenta el apoyo de la televisión comercial (Caracol)… No me apoyo. Trabajo con ellos. Hay que cambiar el lenguaje de acercamiento a la empresa privada. Hay que dejar de hablar de ‘apoyos’, hay que hablar de negocios. Chévere que aparezcan personas como Clara María Ochoa, que acerquen las películas a la empresa privada. Con Caracol, lo que tengo es un negocio. A mí no me regalan nada y no quiero que me regalen nada. Si se demuestra rentabilidad, no hay que salir a buscar inversionistas.

Con esa maquinaria tan precisa que ya tiene, ¿por qué no se arriesga a hacer otro tipo de películas? Nuestro sueño con Vásquez (Juan Carlos, su codirector) es hacer una película en la que no tengamos ninguna expectativa económica. Sería sobre el conflicto colombiano. Cero comedia. Ya tenemos una idea, pero nos toca esperar un taquillazo que nos asegure la película anual, pero que también nos deje plata para hacer la que soñamos.

LO MÁS Y LO MENOS DEL CINE DE DAGO.

David Melo Director de cinematografía del Ministerio de Cultura “Su cine es muy importante para el momento en el que estamos. Es el único ejemplo de producción continua desde antes de la Ley de Cine. Si queremos ir consolidando un número de películas importantes, necesitamos que haya primero productores como Dago. Y segundo, una producción continua. Son películas que tienen un carácter idicoisincrático, que reflejan el modo de ser de los colombnianos”.

Augusto Bernal Escuela de cine Black María “Su cine mantiene el equilibrio entre lo que eran la TV y el cine, guardando las proporciones, en la epoca de Nieto Roa. Me atrevería a decir que Dago inventó el ‘genero colombiano’ en la medida en que justifica una temátrica muy nacional con un consumo puramente nacional”.

Ricardo Silva Revista Semana “Nueve películas en diez años es meritorio, pero ninguna es buena. No sé cuantas faltan para que pueda desarrollar los personajes y que las historias sean más que bien intencionadas. Su sentido del humor conecta con el público, pero sus películas no aguantan cualquier análisis. Es como un cine desechable, porque aguanta ser visto una vez y ya, se olvida. Se puede ver en televisión y no pasa nada”.

Jaime Heredia Portafolio “No sé si será cine o telenovela barata. Su mérito es que no se fija en el estigma colombiano del narcotráfico y la violencia. Ese es un acierto. Pero sus películas son muy pobres. Siempre sus guiones son iguales, el mismo tema y sentido del humor, porque sabe que es lo que le gusta a la gente. Su éxito se debe también a que logra mostrar las costumbres típicas del pueblo. Eso lo tiene identificado perfectamente”.

Julio Nieto Bernal Periodista “Pensaba que era un buen director de telenovelas y muy mal director de de cine, pero lo que me sorprende de su nueva película es que conserva su filosofía de relax, pero está bien contada y muestra muchas facetas de nuestro país. Sus películas son muy auténticas”.

CINE Y TELEVISIÓN No me avergüenzo de esa conexión con la televisión. No me parece mal, mientras sean las películas que quiero hacer y el público responda a ellas”.

Dago García, productor, director y guionista de cine y televisión.

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