Secciones
Síguenos en:
Apegos

Apegos

Hace muchos años un sultán pidió a sus sabios consejeros un pensamiento luminoso para estar en paz y superar el infortunio en los días fatigosos.

Les dijo que quería una frase rica en sabiduría y con suficiente fuerza para permanecer sereno y levantar el espíritu maltrecho. Cada sabio le dio un pensamiento y este fue el que más satisfizo al monarca: “También esto pasará”. En otras palabras: También esta pena pasará, esta crisis pasará y este triunfo también pasará. Si tú lo asimilas vivirás con desapego, nunca te rendirás y seguirás adelante con la energía de la fe y el aliento de la esperanza. Es una frase muy parecida a otra que daba descanso al Maestro Anthony de Mello: “Al final todo estará bien”. Sea como sea, un día las aguas se aquietan, pasan la gloria y la desdicha y todo está bien.

Tomar conciencia de que eres un viajero es una buena ayuda para soltar apegos y amar con libertad. En la tierra estás de paso como alma migratoria que por años habita en un cuerpo material. Todo lo que acá te sirve o te ata es prestado y eres un simple administrador de unos bienes. Apegarse es programarse para sufrir en cualquier instante y de un modo especial ante la muerte. Por eso es bueno enseñarse a compartir, abrir el closet y desprenderse de lo que no se usa. El sabio no centra su felicidad en nada externo puesto que todo lo puede perder. Fácil de decir, pero cómo cuesta practicarlo. Por eso, elige ser más espiritual y podrás romper ataduras y no perder la paz del alma cuando pierdes lo que te prestaron. Todo se pasa y nada es de uno. Sólo el desapego te libera de verdad.

¿Por qué es tan difícil amar sin apegos? Por varias razones y una de ellas es llamar amor a la posesividad y a un egoísmo camuflado. Desapego es entender que poseer es algo ilusorio y que estás de paso; es trascender, ir más allá de lo material y darle prioridad al espíritu. Aquel que llena su alma de amor y de Dios no se aferra a las personas y las cosas. El apego genera sufrimiento y eso lo entendió muy bien Buda cuando dijo que el deseo llevaba al dolor. Jesús también decía que no había que poner el corazón en lo material, y su vida fue un espejo de desasimiento. No es fácil aceptar que todo se pasa para poder amar con libertad. Es exigente, pero lo logras si le pones un límite a tus deseos y buscas que nadie sea tu única razón de vida. Sólo amas a quien no necesitas y no encadenas. Creces en el sendero del desapego, con disciplina y siendo muy espiritual.

Entonces sueltas amarras y eres libre en el amor real. Algo así era lo que predicaba Diógenes desde su tonel cuando Alejandro Magno le ofreció darle lo que pidiera. “Lo único que pido es que te corras porque me quitas la luz del sol”, dijo sin más el filósofo griego.

Escritor - Conferencista.

"Desapego es entender que poseer es algo ilusorio y que estás de paso; es trascender, ir más allá de lo material y darle prioridad al espíritu”.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.