LÍOS EN FAMILIA

LÍOS EN FAMILIA

El alcalde de Manizales, don Germán Cardona, hace un mes escribió una carta a D Artagnan, en que le decía que por dañina no volvería a ver la telenovela Café, en la que sufrimos con las debilidades de la familia Vallejo y de Carolina Olivares, la muy sencilla que con talento y muy divinas piernas, subió por la escalera de la vida. Pasaron unas cosas en la familia Vallejo que escandalizaron al puritano alcalde. Uno de los muchachos, Iván Vallejo, como en muchas familias colombianas, resolvió hacer picardías con lavado de dólares de coca y ventas ficticias de café. El otro, Sebastián, el apendejado, insiste en mantener un entable delicioso: a Gaviota de amante y a Lucía de señora respetable.

05 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

No para la familia Vallejo de tener afanes. Una de las niñas, la cursi Paula, fue embaucada y se casó con Miguel Tejeiro, que hoy manda en la hacienda cafetera.

El alcalde de Manizales, el puritano e inteligente doctor Cardona dijo en su indignado escrito que no gastaría más tiempo siguiendo la pecaminosa historia donde el adulterio y la trampa están al día. Lo siento por el alcalde, pues la historia está riquísima y con momentos dramáticos como el encuentro de Gaviota y de Lucía. Qué emocionante fue verlas enfrentadas porque eso sucede cada día pero jamás lo vemos. La una, restregando que la aman, la otra, reclamando que es la propia. Ese lance verbal, con ruido de fax al fondo, entre rivales, fue algo fascinante.

Yo creo, por las buenas referencias que tengo del alcalde de Manizales, que él renunció a la telenovela por exigencia del cura Hoyos de Chinchiná, que es su confesor. Matilde Arango-Botero, mi amiga manizalita, me jura que hace cuatro noches vio por una rendija ventanera al alcalde siguiendo la telenovela. Lo aplaudí por la trampita, ya que Café es una estupenda radiografía de cómo somos, cómo pensamos, nos divertimos y chismografiamos en buena parte de la sociedad colombiana.

Llevo dos meses haciendo una encuesta entre los hombres y mujeres que veo en mis movidas del día y de la noche. La pregunta es facilita: estamos viendo Café? No me la pierdo, dicen mis amigos meseros, músicos, políticos, periodistas y peluqueros. Mis amigas, separadas, casadas y querendonas de la vida, así responden: siempre la veo y me enfurece que suene el teléfono a la hora de Café .

Y he seguido mi estribillo: Y qué opinas de la Gaviota-Carolina, amante de Sebastián? . Pues atérrense: la gran mayoría femenina respalda a la amante y están deseando que el Sebastián abandone a la legítima.

A caraxo, qué civilizadas se volvieron las mujeres. De dónde acá esa solidaridad con la querida que antes llamaban bruja, buscona y aviona, quita-maridos? A caraxo, veo que casi todas apoyan a la divina Gaviota y que ninguna quiere raptar al casto alcalde de Manizales.

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