DIO PAPAYA Y SE LE VAN A COBRAR

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El futbolista Juvenal Olmos, del equipo de Universidad Católica de Santiago, será procesado por infracción a la ley contra la violencia en los estadios, tras golpear a un ayudante de camarógrafo del canal de la Televisión Nacional, informó la defensa del agredido. La normativa legal, de reciente aprobación en el Parlamento, contempla penas de cárcel inconmutable, que en el caso de Olmos le podrían significar una reclusión de entre 345 días y tres años. La ley está destinada a combatir a los revoltosos en las tribunas y fuera del estadio, pero, irónicamente, será aplicada por primera vez a un jugador.

05 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Esperamos sentar un precedente ejemplarizador , dijo el abogado Carlos Claussen.

Olmos dio un puntapié en los genitales al asistente Jorge Arellano al final del partido entre Católica y el local Deportes Antofagasta, el domingo 2 de octubre, después de arrebatarle el micrófono que empleaba en su trabajo.

El camarógrafo y Arellana intentaban filmar una amenazante persecución de los argentinos Néstor Raúl Gosorito y Alberto Acosta, de la UC, en cntra del zaguero antofagastino Marcos Opazo.

La acción, que fue filmada y pasada por televisión, se originó luego de una disputa verbal entre Acosta y un integrante del equipo rival. Olmos intervino arrancando el micrófono y propinando un volante puntapié al ayudante del camarógrafo.

Católica había perdido el partido (1-2) y el invicto en el torneo nacional, cuyo liderato mantiene por 17 fechas.

Al día siguiente, en Santiago, la dirección de Católica atribuyó el incidente a la sangre aún caliente después del juego y a la derrota, lo lamentó, presentó excusas y anunció una investigación.

Olmos pidió perdón a su víctima y admitió públicamente una conducta errónea, aunque atribuyéndola a lo que llamó una provocación , que no se aprecia en las filmaciones del ataque sobre el césped del estadio de Antofagasta (1.080 kilómetros al norte de Santiago).

Según la reglamentación de la nueva ley chilena contra la violencia de los protagonistas de un partido, los dirigentes y socios de clubes y los espectadores, un filme debe ser aceptado como prueba durante un juicio.

La denuncia inicial contra Olmos, un volante de ataque, fue presentada por la policía ante un juzgado de causas civiles de Antofagasta, pero el abogado del asistente de cámaras pidió y consiguió que el caso sea traspasado a la jurisdicción de un tribunal del crimen, como lo establece la nueva legislación contra los extremistas deportivos, que hasta ahora no debutaba.

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