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Polo a tierra

Polo a tierra

No puede existir duda alguna: el nuevo partido político de izquierda democrática, PDA, está detrás del poder. Sabe que la coyuntura le es propicia para su consolidación y proyección hacia el futuro. Y el primer paso para no desviarse de ese propósito fue no poner en peligro su unidad.

Hasta ahora, sus dirigentes lo han logrado, hasta el punto de que una cabeza visible de las dos tendencias que conviven en su interior, el alcalde Lucho Garzón, adhirió de antemano a la candidatura presidencial de Carlos Gaviria.

Aunque la malicia política pueda indicar que el carismático burgomaestre lanzó un torpedo contra la candidatura de Gustavo Petro, cuyas valientes actuaciones en el Congreso lo han convertido en figura nacional, así surgiera del M-19, el movimiento guerrillero que no salió bien librado en el informe de la Comisión de la Verdad que investigó la masacre del Palacio de Justicia.

Con todo, las circunstancias que rodean a los demás partidos colombianos facilitan el trabajo del PDA y, para muchos de sus integrantes, la alternativa del Polo parece más seria, más comprometida con sus intereses, más confiable. En su seno se ventilan los grandes problemas del país y se adoptan posiciones claras, sin maquillajes ideológicos.

Si se examina el mapa político, no se oculta que el conservatismo ha perdido vida propia, en cuanto ha preferido convertirse en rémora del Gobierno.

Navega adherido al lomo presidencial y hasta respira por sus agallas. En el PLC, la decisión de colocarlo en ‘el centro’ le quitó el apoyo de grandes masas, las que alentaron la ‘revolución en marcha’, la reforma política del 36 y tantas otras de aliento social que sirvieron para definirlo como un partido de ‘matices de izquierda democrática’. Esas fuerzas están siendo atraídas por el PDA. Es curioso que se busque ‘el centro’ cuando quienes eran parte de él se fueron a los partidos del Presidente. Mi Partido está en serios problemas de supervivencia.

En cuanto a los partidos que se sientan a manteles con el Presidente, se dedicaron, durante Uribe I y ahora durante Uribe II, a pelear por el menú burocrático y, como les pasa a los edificios construidos con materiales deleznables, sus estructuras se están resquebrajando. Para peor, muchos de sus dirigentes desfilan hoy ante la Corte Suprema de Justicia. De donde se deduce que el apoyo al Gobierno de esos partidos que aparcan en la Casa de Nariño no sirve ya para sostenerlo sino para desestabilizarlo.

En ese panorama de contradicciones y perplejidades, el Polo ha entrado en contacto con la tierra y comienza a sintonizarse con grandes sectores de opinión, que le abren posibilidad de convertirse en seria alternativa de poder. La parte de su programa de rechazar “todas la formas de lucha” que no estén en la legalidad servirá para quitarles de la cabeza a muchos que es un movimiento que se confunde con la guerrilla.

El PDA ya es un partido con futuro. El reconocimiento de este hecho resulta positivo para nuestra democracia porque estimula a las otras fuerzas políticas a poner al día sus programas y a no vivir solo del pasado y de la burocracia...

edlogo@telecom. com.co

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