LAS ALMAS BENDITAS GANAN TUTELA

LAS ALMAS BENDITAS GANAN TUTELA

Por cuenta de sus creyentes, las almas benditas acaban de ganar una tutela en la Corte Constitucional. Los cementerios, dijo la Corte, no pueden cerrar sus puertas y limitar el acceso a quienes tienen un familiar sepultado en un determinado Campo Santo.

06 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Los muertos, o más bien las almas, pertenecen a todos sus creyentes y, por lo tanto, cualquier ciudadano puede acudir a visitarlas.

La libertad del culto no está limitada, en el caso del culto a los muertos, a aquellas personas vinculadas por lazos de parentesco con los difuntos , explicó la Corporación.

Por cuenta de sus creyentes, las almas benditas acaban de ganar una tutela en la Corte Constitucional.

Tres colombianos han ido hasta los tribunales en defensa de los millares que, sagradamente, cada lunes, van a los cementerios a rezar, rendir culto y encomendarse a los muertos.

Los cementerios, ha dicho la Corte, no pueden cerrar sus puertas y limitar el acceso a quienes tienen un familiar sepultado en un determinado Campo Santo. Los muertos, o más bien las almas, pertenecen a todos sus creyentes.

La libertad del culto no está limitada, en el caso del culto a los muertos, a aquellas personas vinculadas por lazos de parentesco con los difuntos , explicó la Corporación.

El hecho de que el cementerio aduzca que ha permitido el acceso de los familiares de un difunto, no excusa que se les impida la entrada a otras personas que deseen, en razón de sus creencias, rendir culto a los muertos aunque no tengan en el Campo Santo una tumba en particular a la cual visitar.

En una providencia, la Corte Constitucional dejó en claro que el acceso a los cementerios no puede ser restringido y, por el contrario, se debe permitir el ingreso de los ciudadanos que de manera voluntaria lo quieran hacer.

La corporación advirtió que las autoridades no pueden establecer discriminación alguna ni impedir el acceso de los ciudadanos a estos sitios, pues ello equivaldría a una flagrante violación de sus derechos.

Cualquier persona, sea familiar o no de un difunto, tiene derecho a acudir a los cementerios, a fin de profesar libremente sus prácticas rituales y manifestar su fe religiosa, afirmó.

Siempre y cuando -advirtió- con ello no se atente contra los derechos de los demás... .

Así lo dijo la Corte, sobre ponencia del magistrado Carlos Gaviria Díaz, al conceder una tutela a 3 ciudadanos, para quienes los lunes se les habían convertido en un verdadero infierno.

No podían rezar ni tampoco encomendarse, como lo solían hacer, a las almas benditas del purgatorio. No era para menos: el Cementerio Central de Barrancabermeja (Santander) lo cerraron.

La corporación estudió el caso, no justificó a la postre el cierre del lugar y le ordenó al Alcalde Municipal de Barrancabermeja reabrir el Cementerio Central en un plazo de 48 horas.

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