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Una ‘cobija de solidaridad’ contra la pobreza

Una ‘cobija de solidaridad’ contra la pobreza

Francisco Hernández y Carlos Alberto Rivadeneira son dos colombianos que han sufrido el azote de la miseria en su más clara expresión.

Sin embargo, también son de esos colombianos que con su espíritu emprendedor un día decidieron luchar por una vida mejor y lo están logrando.

Lo mejor de su historia es tal vez el hecho de que, en medio de su pobreza física, tienen una riqueza espiritual tan grande que un día los llevó a pensar en ayudar primero a personas que en un momento dado tenían más necesidades que ellos.

En medio de una de esas tantas tragedias que suelen azotar a los sectores más pobres del país, a Francisco y a Carlos Alberto se les ocurrió que podrían ayudar regalándoles a esas otras personas pobres una cobija especial que les ayudara en algo a cubrirse del frío, la miseria y la desgracia.

La cobija fue ideada por ellos, de tal manera que se puede guardar en una bolsa integrada en el propio elemento. Se fabrica con trozos de tela sacados de ropa usada que consiguen con donaciones. La cobija la regalan a los indigentes de Cali que se acercan a buscar ayuda a la fundación Sergente, creada por el sacerdote Alexánder Matiz.

En medio de su labor de fabricación y donación de cobijas, estos dos colombianos siguen hoy luchando en busca se un mejor futuro.

Carlos Alberto vivió muchos años en la calle. Estudió la primaria, el bachillerato e incluso tiene un grado en tipografía e imprenta. Pese a todo, a los 18 años comenzó a vivir en las calles de Quito (Ecuador). Un día llegó a Cali y conoció la fundación Sergente.

Por su parte, Francisco ha tenido una familia y una vida digna, pero un día perdió su trabajo de conductor. Pese a buscar por muchas partes no logró conseguir un nuevo empleo. En medio de la desesperación, un día envió a sus tres hijos y a su esposa a vivir donde unos familiares mientra él optó por salir a rebuscarse la vida en la calle. De eso hace un año.

“Los indigentes me regalaban comida hasta que uno de ellos me habló de Sergente a donde decidí ir a buscar ayuda. Allí conoció a Carlos Alberto con quien un día decidió ayudar a otros pobres y eso los hizo acreedores al Premio especial PORTAFOLIO en su versión 2006. Ahora su meta es conseguir un nuevo empleo para quitarse de encima la ‘cobija’ de la pobreza.

RETO DE ‘SERGENTE’ Hace casi siete años al sacerdote Alexánder Matiz se le ocurrió crear una fundación para ayudar a los indigentes que deambulan por las calles de Cali.

Su labor consiste en darles ayuda a esas personas, pero no en dinero en efectivo, sino en alimento, abrigo y la oportunidad de tener aseo.

Para financiarse, Sergente vende bonos a las personas que quieran apoyar su obra. A su vez, estas personas regalan esos bonos a los indigentes para que estos vayan a la fundación y los cambien por comida. En casi siete años de trabajo, Sergente ha logrado rehabilitar a más de 80 indigentes de Cali

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