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Ellos son los 16 ‘duros’ en ortografía del país

Ellos son los 16 ‘duros’ en ortografía del país

Lili Katherin Escobar Torres.

Cuando les ganó a tantos niños en las últimas pruebas sintió un inmenso orgullo. Tiene 16 años y estudia grado once en el Colegio Cooperativo Unión Social, de Bogotá. Le gusta leer desde historietas hasta literatura y a veces escribe historias de amor. Quiere ser ingeniera electrónica o médica veterinaria, con negocio propio, apenas salga de la universidad. Su mamá y sus dos hermanos estaban casi seguros de que llegaría a la final. La primera vez que se presentó al Concurso perdió por la palabra ‘jerigonza’, pero en esta ocasión se siente mucho más preparada. Cuenta que en los ratos libres le gusta mirar a la gente a través de la terraza de su casa e imaginar que cada persona tiene su historia. “Muchas veces ni se dan cuenta de los demás”, dijo.

Edwin Orlando Godoy Peraza.

No le gusta hacer oficios en la casa, tiene muchos compañeros para hacer las tareas, nunca ha perdido una materia y siente que haber llegado hasta este punto del Concurso es una gran ganancia. Con esta es la tercera vez que participa, pero nunca había llegado a una final. Es bogotano, tiene 14 años y estudia noveno grado en el Colegio Florida Blanca en la localidad de Engativá. Cuando siente ganas de leer, es decir casi todos los días, prefiere libros de actualidad y revistas. En unos 20 años se ve como una persona recorrida en estudios y por lo menos con dos carreras profesionales: periodismo y contaduría. La primera le gusta porque puede socializar con la gente, y la segunda, porque puede aplicar el orden que tanto le gusta y que no falta en su vida.

Paula Andrea Herrera López.

Hace poco le tocó enfrentar un pequeño inconveniente. A sólo un año de graduarse, el colegio donde venía estudiando, El Sagrado Corazón de Manizales, “prácticamente se acabó”, dice. La mejor solución fue aceptarlo e irse con sus familiares a buscar nueva institución. La final de su zona, el Eje Cafetero, fue muy reñida porque en la última ronda dictaron hasta 30 frases para sacar al ganador. Logró estar entre los finalistas gracias a su buena costumbre de leer todo lo que encuentra, aunque sea poesía (lo que menos le gusta). En sus ratos libres va a escalar o a tomarse un café con sus amigas. Tiene 16 años y piensa estudiar lenguas modernas en el 2008, aunque también quisiera trabajar con proyectos culturales en su región.

Paralelamente le gustaría dirigir teatro.

JUAN PABLO COTE BARÓN .

Hace dos años, cuando estaba en grado octavo, se ganó un concurso nacional de literatura de la Editorial Norma y tuvo que ir a Cali a recibir el premio. Este año viajará, pero a Bogotá, y a la final del Concurso de Ortografía. Nació en Chaparral (Tolima) hace 14 años, cursa grado décimo en el Colegio San Bonifacio de las Lanzas, de Ibagué, y se define como un joven serio y responsable. Como solo le queda un año de colegio , ya ha pensado muy seriamente en la profesión que quiere para su vida: periodismo. Cuenta que le encanta hablar con las personas y conocer sus vidas. ¿Ortografía? “Para escribirle una carta a la novia o para hacer un ensayo”, dijo.

Andrea Milena Morillo Cueto.

Quinceañera, oriunda de Santa Marta (Magdalena), excelente lectora y repitente en el Concurso. Así, a grandes rasgos, es la ganadora de la Costa Caribe. Esta estudiante de grado once de la Institución Educativa Sagrada Familia, de Riohacha (La Guajira), se define como una persona alegre, responsable, segura y un poco tímida. No pidió fiesta ni viaje de 15 años y a cambio recibió ropa y los regalos que le quisieron dar. Lleva 12 años viviendo en Riohacha. Desde que tiene memoria siempre ha visto a su padre interesado en la lectura y de ahí su hábito. Para Andrea, este año la competencia fue difícil porque tuvo una final muy reñida en Barranquilla, pero finalmente la correcta escritura de la palabra ‘huraño’ le dio el boleto para la final nacional.

DAVID ANDRÉS AYALA USMA.

A este bogotano de 14 años la suerte no le había ayudado mucho en el Concurso. Por varias razones, nunca estuvo en el colegio cuando los promotores iban a elegir al representante del plantel. Por fortuna, este año, las cosas cambiaron y ahora solo piensa en la inexplicable risa que le puede causar estar frente a las cámaras de televisión en la final. Dice que es tímido pero no le acompleja hablar en público. Quiere ser científico y, aunque digan que es profesión de excéntricos, para él no existen personas más incomprendidas que los investigadores solo porque piensan diferente.

Cursa décimo grado en el Cafam.

Juan Sebastián Marulanda.

Lo suyo son las matemáticas, pero no las que se hacen en forma mecánica, sino las que le exigen desarrollar la lógica a muy alto nivel. Su inteligencia lo ha llevado a participar en competencias como la última Olimpiada Centroamericana y del Caribe de Matemáticas, que se realizó este año. Hace poco se graduó en el Colegio San Pedro Claver de Bucaramanga y en las pruebas del Icfes ocupó el puesto número 61 en el país, el 12 en el departamento y el quinto en el municipio. Nació en Bogotá pero desde hace 13 años vive en la capital santandereana. Tiene 15 años y va a estudiar Ingeniería Electrónica. Sus metas son muy altas. No le gusta la tendencia de la gente a masificarse porque considera que eso frena el desarrollo del país.

CATALINA GUTIÉRREZ PINZÓN.

Cuando se enteraron en su familia de que iba a representar a Medellín en la final del Concurso, todos escucharon a la abuela decir que eso era herencia por parte de ella. Catalina lo recuerda y sonríe. Tiene 12 años, cursa sexto grado en el Colegio Alemán y es la más pequeña del grupo de finalistas.

Desde hace cuatro años juega tenis, por lo menos dos veces por semana, y toca violín. Le gustaría conocer África, Australia o Chile (por los glaciares en el sur), para poder apreciar aún más la naturaleza. Su ortografía simboliza el respeto que siente por el idioma. Actualmente está leyendo La conspiración de Merlín.

Diana Carolina Castaño Alzate.

“Dicen que cuando uno entra por primera vez a una iglesia puede pedir un deseo. Yo he visitado varias y siempre he pedido lo mismo: ganar este Concurso”, comentó la bogotana de 15 años. Es la más alta del grupo de finalistas (1,73 mts), cursa décimo grado en el colegio La Presentación Ferias, de Bogotá, y desde ya piensa postularse a una beca para estudiar diseño gráfico en el exterior. Mientras eso sucede, se prepara muy bien para el Icfes y si este año no gana el Concurso espera volver el año que viene.

Sueña con crear una serie o un muñeco que se vuelva famoso. “Algo así como Disney”, dice.

Tatiana Marcela Millán Pérez.

Es hija única, tiene 16 años, no le gusta la rumba pero sí el rock. Es la segunda vez que participa en el Concurso y el año pasado alcanzó a estar en la final zonal, pero la eliminaron en la primera ronda. Acaba de terminar grado once en el Gimnasio Los Monjes y le gustaría estudiar ingeniería civil. A Bogotá le mandaría a arreglar las calles con materiales de calidad y haría más obras como puentes. Para distraerse en la casa pinta paisajes y lee libros sobre la Segunda Guerra Mundial. En esta oportunidad, al estar de nuevo en la competencia, dice que puede ganar o perder, pero va a hacer su mejor esfuerzo.

Carlos Iván Cháves Montero.

Los trabajos del colegio los hace a mano y aún así se rige por las normas Icontec. Tiene 13 años y ya está en noveno, en el Instituto Nueva América.

Uno de sus grandes pasatiempos es leer la revista Motor, porque de ella aprende sobre nuevos diseños de carros. Siempre ha tenido claro que le gustaría ejercer alguna profesión que beneficie a los demás. Le gustan los videojuegos y montar en bicicleta. Cree que puede ganar. De hecho el año pasado en su colegio izó bandera por ortografía. Para él, leer es una distracción y no hay que obligar a los niños a hacerlo. “La lectura es una buena costumbre si es por entretenimiento”.

Daniel Castillo Betancourt.

A parte de leer y tocar piano, a este bogotano de 17 años le gustan las películas de misterio. De hecho, hace poco hizo una con sus amigos para una materia de su colegio, el Liceo Cervantes Norte. “Se llama Five for Insanity y trata sobre cinco historias cruzadas”, cuenta. Considera que su buena ortografía es algo casi involuntario porque lee mucha literatura, ficción e historia. Por estos días se va a graduar del colegio y va a entrar a estudiar ingeniería civil en la Universidad de los Andes de Bogotá. Escogió esa carrera porque le emociona poder aplicar la física a las grandes construcciones.

FABIÁN ARLEY BECERRA GONZÁLEZ.

Actualmente realiza una investigación para resaltar las historias fantasmagóricas de su barrio, Las Cruces, en Bogotá. Dice que es un sector en el que hoy prima la desidia, pero que antes fue escenario de importantes hechos para el país. “Por ejemplo, se dice que fue cuna de Jorge Eliécer Gaitán”, dice. En pocos días se va a graduar del Colegio Manuelita Sáenz, tiene 18 años y por primera vez participa en la final del Concurso. El día de la prueba zonal estuvo más pendiente de los ademanes de los estudiantes que de las frases que les dictaban. “Algunos se veían muy calmados; otros, como sobrados y no faltaron los tímidos”, cuenta. Quiere ser politólogo de la Universidad Nacional.

Gustavo Andrés Guío Acosta.

Le gusta la gente a la que le pueda confiar sus secretos aunque no sean muchos. Por eso, su hermano de 9 años, a quien considera un niño muy maduro, es su mejor confidente. Bogotano, 14 años, serio “cuando la ocasión lo requiere” y autodidacta. Vive en Duitama y estudia noveno grado en el Instituto Técnico Industrial Rafael Reyes. Lee todo tipo de libros pero los que más le interesan son los de literatura moderna. A la hora de informarse prefiere las noticias de un periódico. Cuando salga del colegio le dará mucha alegría no tener que asistir más a educación física porque el deporte no le gusta. Quiere estudiar finanzas o idiomas.

ANDERSON ARENAS CLAVIJO.

“Me podés decir caleño”, dice. Con esa frase dejó ver su frescura y su buen ánimo en el Concurso. Es cristiano evangélico pero “no fanático”, aclara.

Cuando esté en la final no se estresará intentando repasar o aprender algo porque “el que sabe sabe” y más bien se dedicará a conocer a sus 15 compañeros y a Bogotá, especialmente Maloka y Salitre Mágico. Nunca ha viajado en avión y cuando siente nervios el estómago se le cierra y no siente hambre, a pesar de que comer es una de las cosas que más le gusta hacer en la vida. Desde que tiene 10 años cocina y es capaz de hacer cualquier delicia valluna. Ahora tiene 16 años y en unos días se graduará del Colegio Hernando Navia Varón.

Andrés Augusto Reyes Agudelo .

Cuando hicieron las eliminatorias en su colegio, él estaba visitando varias universidades en Bogotá, pero gracias a su alto puntaje en la prueba escrita logró ser representante de su institución y finalmente ser el ganador del Meta. Siempre ha sido muy sobresaliente y en el Icfes logró el cuarto puesto del departamento. Lo más importante para él es seguir estudiando e ir detrás de un futuro exitoso logrado a punta de méritos. Quiere estudiar medicina o ingeniería química el año entrante en Bogotá, sin importar lo difícil que pueda ser adaptarse al ritmo de la ciudad. Afortunadamente sus abuelos paternos viven en la capital para ayudarle y para ese entonces ya tendrá 17 años. Le gusta leer, tocar piano y reunirse con sus amigos del Colegio Cofrem.

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