CRISIS EN EMPRESAS DE SANTANDER

CRISIS EN EMPRESAS DE SANTANDER

La pequeña y mediana industria del cuero y de la confección, el mayor soporte económico de Santander, descendió a su punto más crítico, como consecuencia de la apertura internacional, el contrabando y las restricciones al crédito. Los industriales de los dos sectores se reunieron ayer con los parlamentarios santandereanos, ante quienes expusieron su situación y les pidieron intervenir ante el Gobierno con el fin de buscar una solución que les permita salvar a las empresas que hoy están al borde de la quiebra.

07 de octubre 1994 , 12:00 a.m.

Julio González Reyes, uno de los mayores empresarios de la confección en Bucaramanga, dijo que la apertura permitió el ingreso indiscriminado de mercancías, especialmente de confecciones y calzado procedente de China y Japón, países con quienes no pueden competir en un mercado abierto.

En este departamento ambas industrias son las mayores generadoras de empleo y hoy, según los datos estadísticos de la Cámara de Comercio, la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), seccional Santander y la Asociación Colombiana de Pequeños y Medianos Industriales (ACOPI), 17 de las 21 fábricas de calzado ubicadas en la zona de Chimitá, entre Girón y Bucaramanga, han cerrado sus puertas y más de cinco mil empleados directos e indirectos quedaron cesantes.

En el lapso de este año, más de 120 empresas medianas y pequeñas de la confección, quebraron y unos 1.200 empleados fueron despedidos.

En este sector existen unas 1.200 empresas en Santander, 600 de ellas registradas en la Cámara de Comercio, que emplean a nueve mil personas, en su mayor parte mujeres cabezas de hogar.

Refinanciar deudas González Reyes sostuvo que es necesario que se establezcan acuerdos bilaterales para la importación de mercancías, de tal manera que esos productos también le generen ingresos al fisco y se le cambie al país su estructura por una mentalidad exportadora.

La Cámara de Comercio advierte que esos pequeños empresarios que han quebrado por una u otra circunstancia no vuelven a crear empresas con lo cual se disminuye la capacidad de empleo de la ciudad y del departamento.

En Colombia, dice Eduardo Peña, de la Cooperativa de Textiles y Confecciones, hay 9.000 empresas que enganchan 500.000 empleados, o sea, la cuarta parte del empleo que pretende generar la administración Samper.

José María Amado, presidente de la Corporación Nacional de Industriales del Calzado (Cornical), sostiene que la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), mantiene una persecución selectiva al sector de fabricantes, cuando debería establecerse un control a nivel de todo el sector para impedir el ingreso de mercancías que no pagan tributos al Estado.

Lo que necesitamos ahora, para que no cierren más empresas, es que se refinancien las deudas, pues las restricciones al crédito cada vez son más asfixiantes , dice Amado.

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