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SEPULTADAS VÍCTIMAS DEL CARTUCHO

SEPULTADAS VÍCTIMAS DEL CARTUCHO

No vaya por allá que esa gente está muy rebotada porque dijeron que eran indigentes. Ellos eran gomelitos , andaban con su cachuchita fina, sus pepes (jeans), y sus Douglas, yo los conocía de tanto pasar por ahí todos los días, ellos no eran ladrones ni de ninguna pandilla , dijo en medio de una mirada amarillenta uno de los encargados de sacar los cadáveres del Instituto de Medicina Legal. Los parces de los seis muchachos que fueron asesinados el martes en la madrugada en la carrera 11, no querían saber nada de periodistas. También se sentían humillados porque en ese Instituto los cadáveres de sus amigos fueron registrados como indigentes .

A las 8 de la noche nadie había reclamado aún a la sexta víctima, un hombre de unos 35 años de edad, que fue clasificado como N.N. Según fuentes de Medicina Legal, en estos casos un cadáver puede permanecer allí hasta un mes y medio.

A las 4 de la tarde ya habían sido reclamados para darles cristiana sepultura, los cuerpos de José Castillo Hermoso de 15 años, Italo Alberto Moreno Rodríguez de 14 años, José Alejandro Jiménez Monroy de 14 años y los gemelos Miguel Alfonso Rojas Obando e Ismael Rojas Obando también de 14 años.

Uno de los funerales se llevó a cabo en la misma carrera 11 entre calles 7a. y 8a. muy cerca del lugar donde fueron asesinados por encapuchados cuatro de los indigentes. El ferétro estaba a la vista, mientras los niños al lado, jugaban al balón y los curiosos se arrimaban.

Si usted viera las cajas media tapa, finas, de Medellín , le decía uno de los trabajadores de Medicina Legal a otro para demostrar que los gemelos eran gente de modo y no indigentes. La confirmación estaba en la Funeraria Las Orquídeas, donde dos féretros habanos con dos coronas de flores idénticas reposaban en una sala llena por la tristeza de tres hombres entrados en edad que ayer mismo habían llegado desde Silvania.

Si fuera que usted me los repusiera dijo el abuelo de los muchachos. Ellos permanecían en esa zona porque tenían un pedazo de rancho, tal vez se hubieran metido con los otros compañeros, conversando como dicen... . Yo que les compraba zapatos de 67.000 pesos y bluyines de 35.000 , les dijo a sus dos acompañantes, que como él, llevaban la cercanía con la tierra pintada en las manos.

Según el abuelo, los gemelos venían a Bogotá esporádicamente y pasaban su tiempo con él en la finca cortando pasto o lo que se necesitara.

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