EL ESPEJISMO DEL ORO

EL ESPEJISMO DEL ORO

Pasó ya, a Dios gracias, el 12 de octubre, y la balumba de dicterios que aquella fecha desencadenó contra el pobre Colón y contra España. Me vino entonces a la memoria una interesante teoría de don Salvador de Madariaga. Sostiene Madariaga una tesis que siempre me ha parecido muy sensata. La de que el Descubrimiento de América y el espejismo del oro americano, constituyeron para España una frustración, una calamidad en vez de un hecho afortunado, porque torció su derrotero histórico, que no estaba por el Occidente, sino por el Oriente; e impidió que la grandiosa gesta de la Reconquista culminara con la que debió de ser verdadero destino: la unificación de la península ibérica, como en los tiempos de Roma, y la conquista contra-musulmana de toda el Africa del Norte.

26 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

Esta hipótesis tiene bases sólidas. En efecto, al momento de la conquista de Granada, cuando alrededor de los Reyes Católicos se reunía la flor y nata de los reinos hispánicos, y un bien organizado ejército cristiano marchaba bajo sus pendones, el salto del estrecho de Gibraltar, en sentido contrario al de Tarik en 711 habría sido fácil; y, aprovechando la euforia y el entusiasmo de la victoria sobre Boabdil, los españoles habrían podido avanzar sin grandes obstáculos por todo el Magreb, tal como lo habían hecho, en su tiempo, los vándalos, hasta llegar a Sicilia y a la misma Roma.

No es por eso descaminado suponer que una nación cristiana, plena de energía, iluminada por una fe religiosa profunda y sincera, y ejercitada en las armas durante 700 años, habría podido perfectamente devolver a Mahoma la oración por pasiva, y dominar todo aquel universo habitado en esos momentos por una morisma desmoralizada, con la misma o mayor energía con que pudo conquistar toda la América, de arriba abajo, en solo 80 años, y a miles de leguas de distancia.

En esa empresa por qué no? España habría podido concluir su Cruzada en la propia Jerusalén, y al pie del Santo Sepulcro. Glorioso destino que no estaría hoy reportándole sino elogios, en vez de la diatriba amarga, abierta o solapada, de tantos bastardos como pueblan hoy estas tierras del Nuevo Mundo, y que no se dan cuenta de que, como dice el adagio, cuando escupen al cielo, en la cara les cae .

La otra empresa, la de la unificación de la península, habría sido también posible, si la suerte, que por un lado les mostró el espejismo del oro americano, no hubiera, por el otro, destruido el orden sucesoral lógico de la corona española, con la muerte prematura muerte de amor en plena luna de miel de don Juan, el príncipe heredero de Castilla y Aragón, y del nieto que iba a heredar la corona de Portugal. Con la cual España vino a quedar en manos de una princesa loca, y de un Archiduque flamenco, para finalmente heredar unos reinos centro-europeos, que geopolíticamente no eran unificables con la península. En ese momento, en cambio, cuando Portugal no tenía aún a su haber las hazañas marítimas de sus grandes navegantes, ni una historia o una literatura que afirmaran, como después sucedió, su sentido de nacionalidad, la anexión portuguesa, que años más tarde intentó efímeramente Felipe II, habría sido posible, y quizá tan sólida como la unión de Castilla con Aragón.

Pero el espejismo del oro americano todo lo echó a perder. Un oro que España ni siquiera disfrutó a sus anchas, porque tuvo que gastárselo en 200 años de guerras funestas para sostener la fatídica herencia del Archiduque flamenco. De haber sucedido así, España estaría ahora cosechando aplausos en vez de insultos, y nosotros, felices, en cuclillas, rayando yuca brava.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.