Rayo y la ‘geometría que respira’

Rayo y la ‘geometría que respira’

En la sala de un apartamento de paso al que llega a Bogotá, cada vez que se desplaza de Roldanillo a Nueva York, o viceversa, Omar Rayo sostiene que el relieve de sus formas geométricas, que han hecho tan reconocida su obra, no se lo ha copiado a nadie.

29 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Dice que no se ha inspirado en ningún pintor, y tampoco en ninguna técnica particular. Su obra, dice él, es invención propia.

Por eso tiene tan presenta la frase que una vez escuchó en Nueva York: “Pintor que diga que no tiene influencia en nada es un solemne mentiroso”.

Rayo sólo se limita a responder con un alta dosis de serenidad: “Tengo que serlo porque todas mis pinturas me las he inventado yo”.

Sin embargo, a pesar de tener encima un discurso estético propio –y más de cuarenta años de trayectoria artística–, Rayo se sorprende de que en Colombia no haya sido resaltado por la innovación de su técnica, o por los logros que ha conseguido en el ámbito internacional. Sus obras están en 83 museos del mundo. “El respeto ha llegado por la tenacidad o por lo que ha significado el museo en Roldanillo”, comenta, refiriéndose al Museo Rayo que él fundó en 1981.

Al hablar sobre una de esas experiencias internacionales, que según él pasaron inadvertidas, Rayo recuerda con emoción: “Una exposición en Tokio, donde gente que no tenía ni idea donde quedaba Colombia, no se atrevía a tocar mis cuadros. Ellos sólo se acercaban a la pared. Miraban por un ojo para ver si mis cuadros tenían relieve, no podían creer que eso era virtual”. Uno de los mejores cumplidos que ha recibido lo escuchó en Alemania. Le dijeron que su geometría había empezado a respirar.

Y aunque la importancia de su obra no se desconoce, los recuerdos alrededor del museo, al menos para él, guardan mejores historias. Y los aliados que ha conseguido en su lucha por sostener la institución han recreado varias.

Por ejemplo, en uno de los días de crisis llamó por teléfono al pintor mexicano José Luis Cuevas y le dijo que parecía que el museo iba a cerrarse.

“Él me respondió que había que conseguir fondos de donde fuera, así él tuviera que ponerse un delantal en la entrada para vender tacos y enchiladas”, recuerda el maestro Rayo.

También hace mención a las colecciones de Goya y Picasso que han pasado por Roldanillo, pero que no han llegado a Bogotá.

Igualmente habla de cómo ha crecido en forma positiva su ciudad de origen.

Rayo asegura: “Se ve el progreso. Hay ahora dos universidades y 7.000 estudiantes. Es un fenómeno porque también se ha activado la economía. Lo mejor es que no fue gracias a una fábrica o un puente, fue por el museo”.

LA INVENCIÓN DE RAYO.

‘‘Tengo que ser un gran mentiroso, porque todo lo que pinto me lo he inventado. No copio de ningún lado”.

El maestro explica por qué no se ha influenciado en ningún pintor.

Libro de arte.

Omar Rayo ha recibido numerosos homenajes últimamente.El más reciente es el libro que editó Villegas Editores con el apoyo del Banco Davivienda, en el cual puede encontrarse una amplia selección de su obra, “la más completa”, según afirma. El libro cuenta con un prólogo de William Ospina e incluye desde las primeras caricaturas que realizó cuando era adolescente, hasta las que celebraron los 25 años del Museo Rayo y que hicieron parte de la muestra ‘Las mullidas huellas del viento’.

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