POR PROVIDENCIA

Asiste la más justificada razón a los habitantes de la isla colombiana de Providencia que se oponen a la construcción de un verdadero megaproyecto turístico, que afectaría en gran manera el propio ambiente y la ecología general de aquella parte del territorio. No tiene sentido que estos factores supremos y prioritarios se sacrifiquen, con grave daño para todos, por un simple instalamento para el aprovechamiento turístico. A la isla de Providencia se la quiere hacer víctima -esa es la palabra- de un auténtico urbanicidio, con la construcción de doce villas sobre una extensión de doce mil metros, y precisamente sobre el manglar de McBean, el más importante de los que se advierten en Providencia. Lo cual implicaría poco menos que un acentuado factor de deterioro ecológico, según lo han expresado autorizados conocedores del tema.

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