LA IDENTIDAD COMO RAZÓN Y PENSAMIENTO

LA IDENTIDAD COMO RAZÓN Y PENSAMIENTO

Carlos Rojas Expondrá en la galería Tovar y Tovar En esta exposición continúo con el concepto que he manejado desde mediados de los años 60. América como objetivo, como identidad y como razón de un pensamiento. Todos los materiales que se utilizan fueron recolectados en los desechos de las construcciones y en las zonas de invasión. Son los mismos con los que la gente de pocos recursos estructura sus casas.

25 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

En general se trata de objetos de desecho, láminas de metal, maderas y plástico, con los cuales se fueron conformando poco a poco el tema, los objetivos y el fin de la muestra.

Es una apoteósis de los que otros no ven. Todos está sugerido, nada es evidente porque no me gusta lo obvio.

Las obras son el producto de una destrucción organizada. Los desperdicios se disponen de una forma racional en el espacio pictórico.

Este trabajo es el producto de los tres últimos años de trabajo, los materiales son, básicamente los mismos que utilicé durante la última exposición en el Museo de Arte Moderno.

Solo que he estado buscando diferentes soluciones al mismo pensamiento y al mismo fin, eso no ha cambiado.

Los usos y las prácticas son la novedad. Para llegar a donde quiero puedo utilizar diferentes caminos, esa es una libertad que me tomo. El punto no es hacer bien un trabajo, es más importante hacerlo con personalidad.

Pero en un sentido más amplio, el problema es la materia y el espacio. La materia por sí misma como espacio, y el espacio ocupado como materia. Un ícono, a propósito de la identidad Beatriz González Expone en la galería Garcés Velásquez Como los poetas que escriben con figuras, yo hago una metáfora de la realidad a través del dibujo. Es una convicción constante en mi obra.

Los cuadros de esta exposición tienen una imagen que los une. Es un remero indígena que mira al espectador y, a la vez, un ícono reiterado sobre la identidad. Nació de una inundación que vi alguna vez. Después de trabajar en la imagen más de un año, logré lo que quería.

Con ella no hago memoria de lo que pasó hace 500 años, sino que voy a la irracionalidad que hoy domina todo. Ese es un intento de no ser obvia al hablar del Quinto Centenario y de no ignorar el contexto en que vivo.

Mi respuesta sobre la identidad es una pregunta al espectador. Es una pregunta que formula una búsqueda en el presente, no en la tragedia ocurrida hace 500 años. En mi trabajo hay una intención: el arte no es hacer chistes, tiene que ser ético. Siempre hay que decir cosas serias, no importa cómo, pero decirlas.

Como en las obras que hice en los años 70 y 80, huyo del manejo simbólico y obvio de los colores, porque desde ahí la identidad nacional tiene un carácter de populismo y demagogia.

Después de hacer un primer óleo del remero, se me ocurrió que podría fragmentar la imagen y la repetí 500 veces, con las posibilidades de color que ofrece la serigrafía.

La obra contiene experimentación, pero también es más tranquila porque uso colores serenos. La originalidad que provenía del escándalo del color y se emparentaba con el pop, lo popular y lo costumbrista, se ha quedado atrás. Ahora los colores tienen reflexión, cuentan con acentos de luz.

Siento que en la exposición, como siempre me pasa con mis obras, me planteo dudas. Sin embargo, hay satisfacciones que no había experimentado. Fue difícil constatar y asumir que era una pintora, porque como todo artista uno vive con inquietudes, pero en los últimos tiempos hay un gran gusto por la pintura, que aleja ese sufrimiento . El dibujo es la base de la pintura Fernando Botero Expone en la galería El Museo Fernando Botero es sorprendente. Mientras en París sus esculturas llaman la atención entre los Campos Elíseos, en Bogotá una exposición de las primeras etapas de su obra deja ver una historia, más bien desconocida por el público, sobre cómo ha evolucionado.

Distintas épocas, diferentes técnicas es una muestra que reúne 33 obras, entre esculturas, dibujos a lápiz, litografías, óleos, acuarelas y técnicas mixtas.

Su diversidad resalta: los tonos pálidos de las acuarelas contrastan con el colorido de los óleos de los años 60, donde empezaba a perfilar su estilo. Las esculturas expresan la voluptuosidad con que es imposible no asociarlo. Y en los últimos años, el color, vuelve a la serenidad de los tonos pasteles. A partir del tema y la forma, Fernando Botero equilibró la innovación y la tradición.

El dibujo es la base de la pintura, pero al mismo tiempo hay que tener cuidado, porque hay pintores que son solamente dibujantes aunque pinten al óleo y, sobre todo en Colombia, hay muchos de esos. En cambio hay otros pintores que son malos dibujantes, son pintores malos, porque pienso que para pintar se necesita realmente saber dibujar .

Hay elementos de humor y de sátira en muchos de mis cuadros. Pero esa sátira sale muchas veces de las proporciones, de las formas, de las figuras, de los movimientos. Es un humor o una sátira que no está programada; si surge es por las proporciones. Claro que hay obras que deliberadamente son satíricas .

Yo creo que la pintura como arma política, como comentario, es muy débil. La forma natural de expresión del hombre es la palabra y no la imagen. El hombre aprende a hablar, pero pocos aprenden a hacer imágenes .

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