Cifras de Chávez son en rojo: oposición

Cifras de Chávez son en rojo: oposición

La oposición tiene sus propias cuentas sobre los indicadores económicos y sociales de Venezuela. Y como es natural, no coinciden con las del presidente Chávez. (VER GRAFICOS)

27 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Un informe sobre la situación económica y social, elaborado por miembros de la campaña de Rosales, que no habla del PIB, señala que los ingresos fiscales provenientes del petroleo superan a los recibidos por los tres gobiernos anteriores a Chávez, juntos.

Las cifras indican que el Gobierno reccibió 99.242 millones de dólares entre junio de 1999 y 2006, mientras que en el período comprendido entre 1988 y 1998 ingresaron 99.109 millones de dólares.

Estas estadísticas son utilizadas por los opositores para demostrar que cualquier avance del Gobierno actual es producto de la oleada de recursos generados por los mayores precios del petróleo. Incluso, las utilizan para demostrar que las cosas podrían estar mejor si no fuera por el derroche de gasto del presidente Chávez.

Este documento, que está siendo distribuido a los seguidores de Rosales como material de campaña 'Súmate', advierte que los recursos del petróleo se están dilapidando en otros asuntos, menos en combatir la pobreza, pues de acuerdo con sus cuentas, en las que se citan datos de entidades oficiales, el porcentaje de venezolanos pobres se matiene prácticamente igual que en 1999, cuando asumió Chávez.

En este mismo sentido, la oposición asegura que Venezuela ha orientado buena parte de sus ingresos a reforzar una guerra que no tiene, hasta el punto de superar a Colombia y a Brasil en el presupuesto de defensa.

El informe también se refiere a la deuda pública, asegurando que ésta, a cambio de disminuir se ha incrementado en los últimos años. “Para pagar la deuda hoy se está gastando en promedio, 49 por ciento más que en 1998”.

También se hace referencia a que en el 2004, el pago de la deuda fue seis veces más que el gasto en salud y el doble de la inversión en educación.

La oposición critica las cifras de inflación cuyo indicador se ubica en cerca del 15 por ciento, siendo una de las más altas de Latinoamérica.

Entre las críticas más fuertes al actual Gobierno está la de la inversión local, de la cual aseguran estar este año apenas en los niveles del 2000 y 18 por ciento menos que la de 1998, con el anterior Gobierno.

Al referirse a la inversión extranjera, los opositores afirman que la situación es peor, pues según sus cifras, ésta ha caído dramáticamente al bajar de 4.985 millones de dólares en 1998, a una desinversión cercana a 1.500 millones de dólares, lo que quiere decir que, a cambio de que lleguen empresas, éstas se están yendo del país.

Al igual que en el ingreso per cápíta, el informe de los seguidores de Rosales señala que el porcentaje de venezolanos a los que el dinero no les alcanza para alimentarse y pagar los servicios públicos se mantiene igual al de 1998, lo que indica que, según ellos, de nada ha servido la bonanza petrolera.

El empleo es otro de los indicadores que la oposición pone en tela de juicio.

Asegura que en la actualidad hay cerca de 400.000 personas nuevas buscando trabajo cada año, es decir, la misma cifra de 1994. Anualmente, sólo 122.000 personas consiguen un empleo formal. “Cinco de cada 11 personas empleadas desarrollan trabajos informales, es decir que el subempleo está cercano al 50 por ciento.

En el tema de la vivienda los opositores de Chávez muestran cifras preocupantes. Indican por ejemplo que mientras en 1997 se construyeron 91.979 casas, tanto por el sector público como por el privado, en el 2005 apenas se llegó a 32.193. Es más, en los últimos tres años la situación fue aún peor. Por ejemplo: la oposición dice que en el 2002 se construyeron 14.716, en el 2003 se bajó a 8.811 y en el 2004 hubo un leve repunte a 12.976 viviendas.

De acuerdo con las estadísticas que maneja la campaña de Rosales, la seguridad es otro de las indicadores en rojo del Gobierno de Chávez, e incluso se advierte que Caracas se convirtió en la segunda ciudad más violenta de Latinoamérica, superada sólo por Recife.

1.500 millones de dólares es el monto de la desinversión extranjera en Vene- zuela, según la oposición. Es decir, que a cambio de llegar empresas foráneas, se están yendo.

Empresarios que dejaron la oposición y ahora aprovechan petrodólares de Chávez Caracas. Arturo Sarmiento viaja en BMW con chofer, compró recientemente una estación de televisión y ha ganado generosos beneficios comercializando el petróleo venezolano.

El empresario de 35 años reconoce que un factor de su éxito fue la decisión de seguir teniendo negocios con el gobierno del presidente Chávez durante una huelga que paralizó la compañía petrolera estatal hace casi cuatro años.

Sarmiento dice que se opuso a la huelga desde un principio. “Mientras otros estaban parados, yo estaba trabajando”, indicó el empresario, agregando que en ese tiempo “uno se convertía en un paria social si se atrevía a trabajar con el gobierno de Chávez'”.

Pero en la actualidad, Sarmiento y muchos otros empresarios hacen negocios y prosperan, incluso cuando Chávez dice que está llevando a Venezuela hacia el socialismo y alejándose del capitalismo.

La clase empresarial ha descubierto oportunidades en un panorama político cambiante y está prosperando.

Algunos empresarios antichavistas han dicho que Sarmiento es un oportunista.

Pero otros adinerados adversarios de Chávez, que solían tratar de derrocarlo, están haciendo lo mismo y anteponiendo sus intereses económicos a la política.

REPUNTE DEL CONSUMO Una inyección de petrodólares en la economía ha impulsado un repunte del consumo de productos desde automóviles hasta teléfonos celulares, mientras que la banca está disfrutando de ganancias sin precedentes. Se espera además un crecimiento económico al cierre de año de 9 por ciento.

Chávez, que encabeza las encuestas con vistas a los comicios presidenciales del 3 de diciembre, se reúne de vez en cuando con los dirigentes empresariales. Les asegura que no es ningún enemigo del sector privado, incluso cuando su gobierno ha endurecido las regulaciones, confiscado tierras agrícolas e imponiendo control de precios en los alimentos.

“Se siguen haciendo negocios. Si hay quienes se niegan hacerlo están perdiendo oportunidades”, dijo Miguel Pérez Abad, presidente de la prochavista Fedeindustria.

Pérez Abad, que distribuye gas propano de la petrolera venezolana, dice que sabe que muchos adversarios de Chávez están haciendo silenciosamente negocios con el gobierno, que está lleno de petrodólares y es una fuerza cada vez más dominante en la economía.

De hecho, los adversarios más vehementes de Chávez son muchos de los empresarios más adinerados del país. Su principal retador en las elecciones, el veterano político Manuel Rosales, dice que Chávez está dañando la economía a largo plazo y por eso promete crear mejores condiciones para los inversionistas.

Otros empresarios creen que Chávez plantea una amenaza seria para el sector privado. Flavio Fridegotto, líder de la agrupación empresarial Fedecámaras, sostiene que el Gobierno está ‘estrangulando’ al empresariado con nuevas leyes y por la incertidumbre política. AP.

Vivienda, un punto central de ambas campañas Caracas. En las barriadas pobres que tapizan las laderas de Caracas, hay señales dispersas de esperanza: trabajadores en camisetas rojas construyen nuevos edificios de departamentos financiados por el gobierno de Hugo Chávez.

“La gente aquí tiene esperanza porque ya entregaron las primeras casas”, dijo Noraida Bracho, quien pronto dejará la casucha de madera que comparte con su marido y 10 hijos para mudarse a un apartamento otorgado por el Gobierno, bajo condiciones únicas: dos años de gracia y una hipoteca de apenas 16,25 dólares al mes.

La iniciativa de vivienda de Chávez es un elemento clave de su campaña para ayudar a los venezolanos más necesitados a beneficiarse de la riqueza petrolera del país. Pero por cada familia que consigue una vivienda, son muchos los que siguen esperando.

A comienzo de año, Chávez dijo que planeaba proveer 150.000 viviendas, luego cambió la meta a 120.000 casas. Dice que en lo que va del año cerca de 80.000 viviendas han sido entregadas.

Pero, según los expertos eso un paso moderado para abordar la grave escasez de vivienda. Se calcula que en Venezuela el déficit es de aproximadamente 1,6 millones de viviendas, una cifra que significa que casi una de cada tres personas carece de una vivienda digna.

El asunto de la vivienda es clave en el debate de los comicios presidenciales del 3 de diciembre. El principal candidato opositor Manuel Rosales dice que la burocracia y la ineficiencia han condenado al fracaso el esfuerzo de Chávez, y asegura que si es elegido podría construir más casas trabajando estrechamente con constructores privados.

Chávez argumenta que los barrios pobres son la “herencia que nos dejó el capitalismo'” y asegura que su gobierno está abordando un problema largamente ignorado por el sector privado y los gobiernos anteriores. AP

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