La familia de ‘El Chavo’

La familia de ‘El Chavo’

Dos cartageneros que al nacer fueron intercambiados por error en un hospital público, buscan reencontrarse –casi 30 años después– con sus familias biológicas. Mientras otros dos costeños, reconocidos con un ‘Grammy’ por su talento vallenato, quisieran haber nacido –50 años antes– en familias diferentes. En Cáceres (Antioquia), un hombre acabó a machetazos con su familia. Y en Cali, una madre solloza, al saber que su hijo de 40 –a quien daba por muerto– vive aislado en el Guaviare. Aunque de niño lo abandonó, ahora quiere “formar con él una familia”.

27 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Alguien dijo que, así se transforme, la familia nunca dejará de existir.

Pero, ¿seguirá existiendo aún con la crisis social que la deforma? Los expertos en el tema definen familia y sociedad como procesos que se requieren, el uno al otro, para reproducir el llamado orden social. Yo, por el contrario, creo que en los tiempos del desarraigo social, a la familia le importa poco ese orden. Es el Estado el que debe reasumir ese tipo de responsabilidades, para enterarse de que la familia de hoy no es la misma de ayer. Que en el país de los 18.000 asesinatos anuales, los famosos valores familiares no pueden ser inculcados cuando seis de cada 10 matrimonios terminan divorciados. O cuando los hijos presencian con asombro que sus padres viven en casas o camas separadas y... ¡se visitan a menudo! Para muchos niños habría que reeditar la cartilla Nacho lee. Y no escribir “¡Mi mamá me mima!”, sino “Me mima mi abuela, o mi tía”. En muchos hogares, la figura de la madre o el padre no existe. Y hasta la mascota es parte del grupo familiar.

A mí, por ejemplo, me crió mi abuela ‘Cata’, tratando de explicarme por qué El Chavo del ocho vivía solo en un barril. Siempre asocié la célebre serie de humor con lo que hoy es la familia en sus distintas expresiones. Ninguno de sus personajes tuvo una filiación como la que describen los textos escolares. ‘La Chilindrina’ vive sola con su padre, ‘Don Ramón’. ‘El Chavo’ es huérfano de padre y madre. Aquel falleció en su trabajo y ella, al momento del parto. ‘Kiko’, de padre marinero, vive con la esperanza de que el profesor Jirafales sea su padrastro. Su mamá, doña Florinda, lo invita a tomar una tacita de café, para convencerlo de asumir esa paternidad. La ‘Bruja del 71’ y ‘Ñoño’ viven solos. Nada diferente a las vecindades latinoamericanas.

Hace poco, cuando presentó su libro Sin querer queriendo, la cadena de televisión CNN le preguntó a Roberto Gómez Bolaños si la caracterización de sus personajes en El Chavo había sido a propósito. “No, pero hoy veo con asombro que ese esquema se reproduce en muchas sociedades”, dijo. En Colombia, la ‘Familia del Chavo’ parece como salida de la TV: un padre que no existe, una madre que quiere existir y varios hijos que luchan por subsistir. ¿A nuestros padres de la Patria les interesaría engendrar el Ministerio de la Familia? vozcomun@yahoo.com

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