Galeras: sin plata para trasteos

Galeras: sin plata para trasteos

“Pónganse en nuestros zapatos...Cada rato nos hacen dejar todo porque el Galeras va explotar. El Gobierno nos ha ayudado, pero solo por el momento, y no podemos estar de arriba para abajo”, dice Alvenis Ramos, un campesino de las faldas del volcán.

27 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Las palabras de este hombre, forjado en fincas y caminos que llevan al cráter, reflejan la preocupación de unos mil habitantes de esta zona de los que él es vocero. Dicen que desde noviembre del 2005 han recibido tres órdenes de evacuar. “Ahora, muchos piden reubicación”.

Pero su preocupación se tropieza con preguntas y tareas pendientes: ¿de dónde saldrán 230.000 millones de pesos que costaría el reasentamiento. No hay asignaciones a la vista. A ello se suman diligencias que puede tardar meses y necesitar voluntad política.

A los municipios les compete que los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) incluyan los puntos de reasentamiento. Y eso no es fácil cuando viene un año electoral.

El tema no ha tenido mayor trámite en los concejos, las alcaldías saben que es un desgaste y señalan que el Gobierno Nacional debe liderar la reubicación.

La semana pasada, en Pasto, la directora nacional del Comité de Prevención de Emergencias, Luz Amanda Pulido, advirtió que los POT son clave en la búsqueda de una salida. “Cada municipio debe incluir el estudio y definir el nuevo sitio”, insistió.

En los corregimientos Genoy y Mapachico, de Pasto, deben ser reubicadas unas 5.200 personas; 1.900 de La Florida y 500 en zona rural de Nariño.

No están los de Consacá y Yacuanquer, eternos vecinos del volcán. “No podemos trabajar ni llevar una vida normal. A cada momento estamos en la incertidumbre de si nos vamos a los albergues o a arrendar o corremos el riesgo y nos quedamos” , dice Obdulia Jojoa, en La Florida.

El tema también está pendiente en el Concejo de Pasto y aún no hay avalúos de los predios ni precisión del lugar de reasentamiento. “No se puede seguir así por siempre”, dice Jaime Riascos, presidente de la corporación.

La administración cree que debe ser concertado. El POT contempla la prohibición de construir en zona de alto riesgo, mientras que el estudio de reasentamiento lleva un año.

Por ahora, la gente sigue con su dilema: irse o quedarse. “Qué vamos a hacer a otro lado. Aquí nacimos y aquí queremos morir”, dice Jorge Mera, un habitante de La Florida, a una hora de Pasto.

NO QUIEREN DEJAR LA ‘MONTAÑA DE FUEGO’ Los indígenas llamaban ‘urcunina’, montaña de fuego, al Galeras. Era una manera de declarar su aprecio a una tierra fértil, donde la ceniza sirve de abono e insecticida natural.

La calidad de esas tierras es uno de las razones por la que los campesinos no quieren salir. Creen que en ninguna parte encontrarán un sitio que produzca mejor papa o maíz. Además, con buena agua.

En el suroriente de Pasto se menciona el sector de Puyito Pamba como una opción de reasentamiento, pero las tierras no serían tan fructíferas.

400 propiedades de Pasto han sido avaluadas. Es apenas el 10 por ciento de unos 3.300 predios en zona de riesgo

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