Pepe Cáceres, ‘vivo’ en una finca en Tolima

Pepe Cáceres, ‘vivo’ en una finca en Tolima

El abogado Jaime Cáceres no tiene ninguna relación familiar con José Humberto Eslava Cáceres, el mundialmente reconocido Pepe Cáceres, y tampoco es un apasionado del mundo de los toros.

27 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Pero gracias a él existe hoy, en una finca de Cajamarca (Tolima) que alguna vez fue del matador, un museo que le rinde homenaje a uno de los más grandes toreros colombianos de todos los tiempos.

En Campo Pequeño, en una zona montañosa cubierta por bosques de palma de cera, el árbol nacional, Pepe Cáceres invirtió hace unos 45 años buena parte de su fortuna.

Y en esa hacienda, que tiene plaza de toros, corral, báscula, pesebrera, y cocina gitana, hoy funciona el museo.

Allí el diestro crió los toros que hasta hace 20 años animaron las temporadas en Bogotá, Cali, Manizales, Medellín, Cartagena, Ibagué y muchas ferias de los pueblos de Colombia. Hoy tiene 340 hectáreas, la mitad de su área original.

“Hacía 15 años que estos inmuebles no recibían ningún mantenimiento. En el 2000 empecé tomando la finca en arriendo y dos años después la compré, para restaurarla”, dice el abogado.

A Campo Pequeño se llega por una estrecha carretera que bordea por 25 kilómetros el cañón del río Anaime.

Con todos los recuerdos Jaime Cáceres recibió la hacienda con la espada de matar que alguna vez utilizó el maestro, su cama, la camándula que colgaba sobre la cabecera, los muebles, la vajilla con su marca personal, algunos pergaminos y fotos como la del día que recibió la alternativa en Madrid, cuando apenas tenía 22 años, y la de la inauguración de la plaza de toros Pepe Cáceres, de Ibagué, cuando el diestro estaba en la cúspide del toreo mundial.

En la oficina, ubicada a un costado de la plaza de toros, aún siguen los hierros de marcar, una antigua y pesada máquina de escribir Underwood y la vitrola en la que el torero escuchaba pasodobles y el Bunde Tolimense.

“Pepe Cáceres tenía como inspiración las notas del bunde, y en las plazas donde toreaba hacía que las bandas lo interpretaran, por encima de los pasodobles y flamencos”, recuerda el empresario taurino José Porras, quien conoció en vida al matador y ha sido uno de los promotores del museo.

En la finca también hay sillas de montar, varias cabezas de toros que Cáceres mató y su partida de bautismo, además del acta de defunción.

Y en el palco, que tiene salida directa a la plaza de toros a través de un burladero, funciona un salón de clase.

Allí se educan los niños del sector, porque la escuela más cercana está a casi tres horas a pie. La profesora la pagan varios tolimenses amantes del toreo que se organizaron en la Fundación La Cacerina.

TOREÓ POR 31 AÑOS José Eslava, más conocido como Pepe Cáceres, nació en Honda el 16 de mayo de 1934 y murió en Bogotá el 16 de agosto de 1987, a los 53 años.

Casi un mes antes había recibido una cornada en el tórax, cuando toreaba en la plaza de toros de Sogamoso (Boyacá).

Murió 31 años después de haber tomado la alternativa y con el reconocimiento en América y España como uno de los grandes del mundo taurino.

Además de Campo Pequeño, el matador tenía haciendas en Sucre, donde crió ganado de lidia.

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